Los estudios respecto a las percepciones docentes en relación a su rol y las dificultades que los afectaron a lo largo de la pandemia son recurrentes. No es una novedad que los efectos del confinamiento afectaron en primera línea a estos profesionales. En la investigación La vocación de ser docente: vivencias de docentes rurales en tiempos de pandemia parte I y II, elaborada por Verónica Salas y Gloria Olaya, se recogieron las voces de 7 docentes rurales.  Quienes fueron becarios de la UARM.  De esta forma, las y los docentes confirmaron que la vocación docente es fundamental y determinante en la gesta de una educación rural de calidad. Asimismo, los retos que enfrenta la docencia rural muestran grandes brechas que aún persisten en nuestro sistema educativo peruano.

Antecedentes

Durante la pandemia, diferentes investigadores han abordado estudios que expresan los sentires del profesorado desde su dimensión emocional, profesional y física. Cardona (2021), Bercheñi & Mariño (2020), Anaya et. al (2021), Paulino (2021) en sus investigaciones recogen sus sentires en relación a su rol docente en la pandemia. En ese sentido, expresan que existe una necesidad de implementar mejoras para los procesos de aprendizaje en entornos virtuales. Asimismo, las necesidades de atender las preocupaciones de las y los docentes en momentos de transición de la educación presencial a la educación de emergencia.

De este modo, dichos estudios sirvieron de marco referencial para comprender cuáles fueron los puntos en común respecto a las percepciones. Al igual que las problemáticas que el profesorado enfrenta en esta situación de pandemia. En los dos artículos mencionados líneas arriba, vinculados a las vivencias de docentes rurales, se buscó comprender el fenómeno del problema. A su vez, reflexionar en base a los resultados obtenidos y, finalmente, dar a conocer la importancia del ser docente con vocación.

Visibilizando el problema

Es necesario empezar a visibilizar el problema que aqueja a las y los docentes becarios de zona rural y aquellos docentes que laboran en contextos adversos. La emergencia sanitaria, el confinamiento y la implementación de la estrategia Aprendo en Casa implicó una transfiguración de la práctica pedagógica del docente. Dicho fenómeno evidenció las desigualdades existentes entre escuelas rurales y urbanas. Con la implementación del Decreto Supremo 0015-2020, se creó la modalidad de contratación directa.

Las y los ex beneficiarios de becas del Estado, como forma de acatar con el Compromiso al Perú, tendrían la facilidad de acceder a una plaza docente. Estas plazas serían en escuelas rurales de tipo 1, 2 y 3, de difícil cobertura, frontera o VRAEM. En los artículos previos, se mencionó que la educación es uno de los medios para garantizar la transformación social. La modalidad de contratación directa, desde el MINEDU, fue una de las medidas para atender con enfoque territorial e intercultural. Y, de este modo, asegurar la atención de poblaciones estudiantiles que se han visto desplazadas u olvidadas a lo largo de los años.

Aproximaciones a la Educación remota en contexto de emergencia y rural en el Perú

Para comprender nuestra realidad, es importante saber qué es la educación remota en contexto de emergencia. En ese sentido, Hodges et. al (2020) citado por Portillo et. al (2020), menciona que este tipo de educación supone la instrucción en circunstancias apremiantes. Se caracteriza por el tiempo, la rapidez y el uso mínimo de recursos para realizar tareas de enseñanza-aprendizaje. Así, también por las limitaciones en el control de la enseñanza y la poca interacción entre docentes-estudiantes y estudiantes-estudiantes. (Portillo et. al, 2020. p. 4).

Por otro lado, en cuanto a las escuelas rurales, Cuesta (2008), citado por Anaya et. al (2021), afirma que el contexto de la ruralidad es complejo y cuenta con riqueza cultural, étnica y lingüística. Sin embargo, presenta desigualdades expresadas en brechas estructurales como: ingresos reducidos llevándolos a una situación de pobreza. También está vinculado a la dificultad para el ahorro e inversión, escasez de infraestructura, limitación en educación, salud y brechas existentes de género.

Sin embargo, la desigualdad en nuestro país existía desde antes de la llegada de la pandemia. Pero con esta en definitiva incrementó. Estos dos últimos años, se han puesto de manifiesto las grandes brechas sociales y educativas con las que contamos. En el ámbito educativo, las y los estudiantes de las zonas rurales se han visto afectados tanto el acceso a la educación como la permanencia en la escuela.

Esto se evidencia en la evolución de la tasa neta de asistencia escolar, según la condición de pobreza, comparando los años 2019 y 2020. El siguiente cuadro nos muestra una variación significativa al respecto. Ello podría deberse a la falta de medios para insertarse en el modelo de educación remota.

Vocación docente ¿qué implica?

El rol que desempeña la y el docente es importante para el logro de los objetivos educativos propuestos y el desarrollo integral de las y los estudiantes. De esta forma, la vocación con la que desempeñan su rol influenciará el tipo de práctica que ejerzan en el aula y en otros contextos. Existen 2 perspectivas para entender la noción de vocación. Por consiguiente, para compresión de los argumentos que postulamos, partimos desde dos perspectivas:

  1. Concepción teológica de vocación docente: Se comprende la vocación docente como un “llamado” a educar. (p. 121). Esta surge espontáneamente y ayuda a dar rumbo a la vida de las personas. Según Gracia (2007) y Larrosa (2010), citados por Celis-Ibáñez & Sebastián-Balmaceda (2020), la vocación docente se entiende como una fuerza movilizante de dar y recibir amor. Bajo una actitud de entusiasmo, confianza y compromiso con la educación sirviendo a las y los demás.
  2. Concepción experiencial de la vocación docente: Se entiende la vocación docente como un constructo experiencial del docente a lo largo de su vida. (p.122). Se compone por un proceso personal de apropiación de la profesión, fundamentación de su preferencia por esta y autovaloración de sus posibilidades para ejercerla.

Formación inicial y vocación docente

La formación inicial es un hito fundamental para el desarrollo profesional y personal de la persona que se forma y del docente en ejercicio. El componente humanista en la formación universitaria permite cimentar las bases de la profesión docente. Dando herramientas para responder a diferentes contextos en donde está inmersa la escuela. En ese sentido, se encuentra que la formación inicial docente es un proceso que debe ayudar a fortalecer la vocación de servicio. Así como permitir la construcción de un perfil docente que responda a las demandas sociales y culturales permitiendo la revaloración de la profesión. Pero, sobre todo, favorece a la construcción de una nueva sociedad y ciudadanía.

Enfoque intercultural y atención a la diversidad

Las y los docentes rurales -tanto becarios como no becarios- se enfrentan a condiciones adversas. Dadas las características de la ruralidad y de los contextos adversos o alta migración, se reconoce el enfoque intercultural como un medio para trabajar desde y para la comunidad educativa. Las y los estudiantes, al ser atendidos desde el respeto a su cosmovisión, no solo reciben una educación de calidad y pertinente. Asimismo, se les brinda las herramientas necesarias para autorrealizarse como personas y salir de su condición adversa.

Conclusiones

La vocación es más que un concepto que permite delimitar el grado de compromiso del individuo con su oficio y profesión. Se obtiene que este sentido de vocación con la educación coadyuva a la necesidad de ‘’ser y estar con los otros’’. Esta definición se expresa como el vínculo establecido, que va más allá de la comunidad educativa, se expande a un sentimiento de pertenencia a la localidad. Esto a partir del compromiso con la comunidad y las y los sujetos que aprenden. Frente a ello, se gesta un nuevo de perfil docente que no solo responda a componentes pedagógicos sino también liberadores.

El compromiso social y la experiencia en situaciones adversas brinda a las y los docentes la oportunidad de comprender mejor el Sistema Educativo. Del mismo modo, de repensar las estrategias o medios para asegurar que sus estudiantes conciban el proceso educativo como un medio para romper con las barreras que le impiden crecer. En ese sentido, para el logro de ese objetivo, se exige que la formación inicial no solo se sustente en lo conceptual, sino también en lo humano, lo ético y lo ciudadano.

Reflexiones finales

Existe una inminente deuda del Estado con la educación rural, la adolescencia y la niñez. Los problemas que enfrentan las y los docentes no solo se dan a nivel de aprendizajes, sino también a nivel de brechas digitales, de infraestructura, salud, acceso a servicios básicos, material y más. La virtualidad y el contexto de emergencia exige de medidas rápidas y de una buena gestión del conocimiento.

Las diferencias entre rural, urbano, Lima y regiones demuestran una vez más las deficiencias del sistema educativo peruano. En definitiva, la virtualidad no sólo ha sido un proceso de incertidumbre, sino también de exposición de la niñez y la adolescencia a situaciones de riesgo que no solo atentan contra su integridad, sino también con sus derechos.

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Gloria Olaya es egresada de Educación Inicial en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ha sido becada con la Beca Vocación Maestro y pertenece al quinto superior de la facultad de educación. Ha ejercido como practicante en el Saint George’s College y Fe y Alegría Nº 28. Su propósito es ser una maestra que promueva niñas y niños libres, autónomos, creativos y, sobre todo, felices.

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Estudiante de último año de la EP de Educación de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya con especialidad en educación inicial. Actualmente realiza sus prácticas en el Instituto de Investigación y Políticas Educativas y es voluntaria en el Observatorio de la Educación Peruana.


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