La educación y la comunicación se complementan para lograr los objetivos y metas educativas a fin de transformar la realidad social. Por lo que, el docente utiliza una serie de estrategias discursivas para que las y los estudiantes interioricen los conocimientos.

No obstante, el acto comunicativo en la educación va más allá de transmitir información. Pues, gracias a su carácter social tanto docentes como estudiantes pueden interrelacionarse, intercambiar ideas, expresar pensamientos y emociones. De modo que, el uso de una u otra función del lenguaje, define directa e indirectamente la comunicación y las interacciones en las aulas. A partir de esta premisa, es conveniente plantearse la siguiente interrogante: ¿Qué función del lenguaje prevalece en el proceso de enseñanza y aprendizaje en la educación peruana, fundamentalmente, en la región de Ayacucho?

En este artículo, se considera que, el proceso de enseñanza-aprendizaje en el contexto ayacuchano se caracteriza por un prevaleciente uso de la función referencial del lenguaje en el acto comunicativo.

La comunicación y las funciones del lenguaje

Se entiende por comunicación a la interrelación e intercambio de ideas entre un emisor y un receptor en un determinado contexto (Kaplún, 1998). Toda comunicación no sólo exige un emisor, receptor, canal, código y mensaje, sino también exige un contexto en el que adquiera sentido y significancia. Al respecto, Urgilés (2016) sustenta que, el lenguaje en el acto comunicativo no es un vehículo unidireccional, sino que responde a una convención social. Es así que, para que la comunicación sea exitosa y tenga significado, el emisor debe manejar recursos verbales, no verbales, sociales, culturales, entre otros, para que el receptor pueda decodificar el mensaje.

A partir de este modelo de comunicación, Vargas (2015) y Montenegro (2016) conceptualizan una serie de funciones del lenguaje:

  1. Función conativa: busca influir en el pensamiento o acciones del receptor a través de invocaciones y órdenes, haciendo uso de oraciones imperativas o interrogativas. Ejemplo: María, limpia tu cuarto.
  2. Función poética: enfatiza la estética, buscando un impacto en el receptor a través de la forma en la que transmite el mensaje. Ejemplo: poema A media voz de Blanca Varela.
  3. Función fática: busca llamar la atención del interlocutor para atraerlo e involucrarlo, a través de expresiones como, ¡ajá!, ¿sí?, para iniciar, mantener o suspender el acto comunicativo: 
  4. Función emotiva: el emisor manifiesta sentimientos y emociones, a través de interjecciones, oraciones interrogativas y exclamativas. Ejemplo: ¡Qué alegría tengo!
  5. Función metalingüística: tiene como objetivo analizar, explicar y aclarar conceptos e ideas relacionados con conocimientos lingüísticos. Ejemplo: definir un término.
  6. Función referencial: tiene como propósito informar, comunicar ideas o conceptos a través de oraciones enunciativas, afirmativas o negativas. Ejemplo: La segunda guerra mundial inició en 1939 y terminó en 1945.

En razón de Martínez (1990), la importancia de las funciones del lenguaje radica en las intencionalidades, utilidades y finalidades del acto comunicativo. De modo que, si en el proceso de enseñanza y aprendizaje, la finalidad es solo de transmitir conocimientos a las y los estudiantes, la comunicación se convierte en un monólogo, guiado por la rigidez y la unidireccionalidad. Así pues, las y los estudiantes se convierten en meros receptores y a quienes se debe de incrustar contenidos. En consecuencia, se dejan de lado aspectos esenciales como, lo emocional, la autonomía, la creatividad, entre otros, para la vida cotidiana y el cultivo de relaciones saludables.

La prevaleciente función referencial del lenguaje en el proceso de enseñanza y aprendizaje en Ayacucho

Según el tipo de educación que se imparte en las aulas va a depender el uso de una u otra función del lenguaje. Al respecto, Montenegro (2016) afirma que, durante el acto comunicativo, las diferentes funciones mencionadas no dependen unas de otras, sino que, de acuerdo al contexto y al propósito comunicativo, prima una sobre las otras.

Desde esa perspectiva, se puede inferir que en el proceso de comunicación educativa de Ayacucho prevalece la función referencial. Pues, como lo menciona Huauya (2012), en esta región se desarrolla una educación tradicionalista centrada en lo teórico, expositivo y en la transmisión de conocimientos. Se pretende que las y los estudiantes aprendan los conocimientos útiles para el mercado laboral.

Además, por su carácter transmisivo, el uso de esta función del lenguaje resulta útil al docente para transferir los contenidos curriculares. En este proceso educativo, como lo afirma Kaplún (1998), el profesor- el instruido- es el que sabe, y acude a enseñar al ignorante: el y la estudiante. Sin embargo, este proceso de aprendizaje se reduce a un proceso netamente memorístico e informativo, sin cabida a la comprensión, reflexión e interiorización del aprendizaje por parte de las y los estudiantes.

Hay quienes pueden argumentar que, en la educación peruana, fundamentalmente en la región Ayacucho, se utilizan otras funciones del lenguaje, como la función conativa, poética, emotiva y metalingüística durante el desarrollo de las sesiones de clases. No estamos en desacuerdo con ello, ya que el docente puede utilizar estas funciones de manera consciente o inconsciente en las diversas situaciones de la enseñanza (Martínez, 1990).

Sin embargo, los agentes educativos reducen la comunicación en un acto de emitir comunicados (Kaplún, 1998). En este tipo de comunicación no hay un intercambio de roles y un aprendizaje mutuo en el que se respete y valore el contexto, cultura y costumbres de las y los estudiantes. Esto no quiere decir que esta función sea negativa, sino que utilizarlo sólo como transmisor de conocimientos repercute en el proceso de aprendizaje de las y los estudiantes. Puesto que, refuerza la formación de estudiantes pasivos y receptivos.

Fuente: Gestión, 12 de agosto de 2020.

Una interrelación entre las funciones del lenguaje para la formación integral de las y los estudiantes

Los seres humanos no solo nos comunicamos para intercambiar informaciones y conocimientos, sino también para expresar sentimientos, pensamientos, emociones, afectos, entre otros. De acuerdo con Kaplún (1998), si bien una sonrisa o una palmada afectuosa no tienen significado racional o no tienen un valor de información y de conocimiento; no obstante, en el ámbito educativo y en las relaciones interpersonales dicen y significan mucho. Además, cuando las y los estudiantes no exteriorizan sus opiniones, ideas y sentimientos en las interacciones formales e informales les resulta difícil construir una buena relación social con los demás (Rogel, 2016).

Es así que, para que las y los estudiantes puedan aprender de manera dinámica, interactiva y autónoma, el lenguaje de las y los docentes no puede ni debe reducirse a determinados momentos y funciones (Montenegro, 2016). Por ello, es importante lo que se dice, el cómo se lo dice, en qué circunstancias se lo dice y cómo las y los estudiantes puedan interpretar el mensaje (Urgilés, 2016).  

Desde esa perspectiva, es importante que se genere una interrelación entre las funciones del lenguaje en la práctica docente a fin de que los procesos de enseñanza y aprendizaje sean interactivos, de escucha activa, empáticas e integrales. No se debe asumir que, la función referencial es el único medio para transmitir “verdades” o contenidos curriculares. Puesto que, la esencia de la educación es la formación misma de la persona. En otras palabras, los contenidos disciplinarios son los medios para trabajar las actitudes, las emociones, la forma de ver la vida y la comunicación con los demás (Urgilés, 2016).

Reflexiones finales

La educación está directamente relacionada con el proceso comunicativo, ya que según el tipo de educación que se imparte en las aulas va a depender el modo y uso de las funciones del lenguaje. En el acto comunicativo, las diferentes funciones del lenguaje no surgen ni se encuentran necesariamente interrelacionadas, sino que, dependiendo del contexto e intención comunicativa, va a primar una sobre otra.

En ese sentido, en las aulas ayacuchanas se ha percibido que aún prima una educación tradicional, teórica y expositiva donde prevalece la función referencial.  Las y los docentes hacen uso de esta función para transmitir los contenidos curriculares de manera unidireccional, memorística e informativa. Utilizar esta función sólo como transmisor de información no da cabida a la comprensión, reflexión e interiorización del aprendizaje por parte de las y los estudiantes. En consecuencia, se refuerza la formación de estudiantes pasivos y receptivos.

Es así que, la interrelación entre las funciones del lenguaje es fundamental en la práctica docente. Esto, a fin de que el proceso de enseñanza-aprendizaje sea dinámico, empático e integral. Pues, la educación va más allá de trasmitir verdades y conocimientos, puesto que, su esencia es la formación misma de la persona. Es decir, trabajar sus emociones, visión del mundo y comunicación con los demás, utilizando los contenidos disciplinares para ello.

Referencias

Huauya, P. (2012). Estilos de aprendizaje y su relación con la creatividad de los estudiantes de educación secundaria del distrito de Ayacucho. UDAFF, pp.27-32.

Kaplún, M. (1998). Una pedagogía de la educación. Ediciones de la Torre.

Martínez, A. (1990). Funciones del lenguaje y funciones comunicativas en la enseñanza del español como lengua extranjera. ASELE. Actas II-Centro Virtual de Cervantes.

Montenegro, E. (2016). El uso del Lenguaje, más allá de las normas. Sophia, Colección de Filosofía de la Educación, 20 (1), pp. 247-266.

Rogel, M.J. (2016). Funciones del Lenguaje en el proceso de la comunicación pedagógica y la interacción alumno-docente. Universidad Técnica de Machala.

Urgilés, G. (2016). Aula, Lenguaje y Educación.  Sophia, Colección de Filosofía de la Educación, 20 (1), pp. 221-244.

Vargas, E. (2015). Las funciones del lenguaje de Jakoboson en la titulación deportiva: Estudio estilístico de La Nación y La Extra. Filología y Lingüística, 41 (1), pp. 143-156.

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Jackeline Noemí Boza Taype es estudiante de noveno ciclo de la carrera de Educación secundaria con especialidad en Lengua y Literatura de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya (UARM). Proveniente de la Región de Huancavelica y beneficiario de la Beca Vocación de Maestro 2017 – Pronabec.

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Estudiante del 9º ciclo de la carrera de Educación Secundaria con especialidad en Lengua y Literatura de la Universidad Antonio Ruíz de Montoya. Beneficiario de la Beca Vocación Maestro 2017-Pronabec.

Categorías: Cursos UARM

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