Juan León y Juan José Tapia visibilizan una de las principales problemáticas y deudas históricas en nuestro país: la invisibilización de la población afroperuana. Hasta la actualidad, se encuentra poca información desagregada por grupo étnico a nivel nacional, regional y local. Por lo cual se hace imposible realizar estudios que permitan visibilizar las condiciones de vida de la población afroperuana. Lo que repercute en la formulación de políticas públicas pertinentes y rutas programáticas para lograr erradicar las desigualdades sociales que afectan a esta población.

A partir del Censo de Población y Vivienda del 2017, se registró que hay 828 894 personas afroperuanas (mayores a 12 años). Esto representa un 3.6% de la población peruana total. De las cuales, 449 mil 248 son hombres y 379 mil 64, mujeres. Con referencia a esta data, los investigadores Juan León y Juan José Tapia de GRADE comparten su estudio: La situación educativa de las niñas, niños y adolescentes afroperuanos: una mirada al acceso, resultados y entornos educativos. En este sentido, recomendamos la lectura de los artículos  Estudiantes, familia y comunidades ¿qué papel desempeñan?, escrito por Gloria Olaya y Educación de calidad en contextos de emergencia, por Ander Alonso-Pastor, y Escuelas, entornos inclusivos y cambio climático, por Zadi Silva.

Estudios sobre situación de la población afroperuana en la educación

Los estudios sobre la situación educativa de la población afroperuana son escasos, refieren los autores. Y esto seguirá así si es que no se prioriza no sólo la inclusión de preguntas sobre autoidentificación étnica, sino que se repiense cómo se configura esta variable. En palabras de Rita Segato, la dimensión cuerpo-territorio. Este sería un primer paso. Posteriormente, se necesitaría invertir para generar las herramientas y las estrategias pertinentes para recabar información útil, de calidad y funcional para la construcción de políticas públicas y, en particular, educativas.

Hasta el momento, sólo hay documentos como informes diagnósticos y estudios de investigación que muestran aspectos básicos de la educación en la población afroperuana. Documentos como el de la Defensoría del Pueblo (2011), GRADE (2015), que emplean la base de datos de la Encuesta Nacional Continua (ENCO) 2006, señalan que el 13.8% de la población afroperuana en edad escolar está excluida del sistema educativo. Asimismo, el 92.9% ha accedido a educación primaria. Sin embargo, el acceso a educación preescolar y secundaria es mucho menor, siendo 56.2% y 61.0% respectivamente.

En documentos posteriores como en el Estudio especializado sobre población afroperuana (EEPA) del 2015 se brinda una mirada de la situación educativa para esta población, pero a partir de una muestra representativa. Y, posteriormente, en estudios de Diferencias étnicas y de sexo en el progreso educativo en Perú : ¿para quién y cuándo son los riesgos mayores?, donde se analizan las brechas por etnia [sic] y sexo en el acceso a la educación básica y superior en el Perú. Este estudio concluye que existe una gran brecha en la conclusión oportuna de las poblaciones indígenas y afroperuanas con respecto a la población en general. Lo que evidencia una discriminación racial en el sistema educativo peruano. Además, hay estudios de caso como el de GRADE (2015), donde se refiere que hay una mayor movilidad educativa en el tiempo, pero que esta sigue siendo baja.

Acceso y resultados educativos de la población afroperuana

En referencia a este punto, los investigadores mencionan que, en los niveles de educación inicial y primaria, la tasa de asistencia es ‘‘casi universal’’. Sin embargo, las brechas comienzan a hacerse evidentes en el nivel secundario. El 64.8% representa la asistencia de adolescentes de hogares afroperuanos. Esto significa que, de 10 estudiantes, 3 no logran culminar la educación básica regular (EBR).

Por otro lado, en relación a las brechas que prevalecen por área de residencia, son las y los infantes y adolescentes rurales quienes tienen menos oportunidades para culminar la primaria y la EBR en sí misma. Sin embargo, las brechas son aún mayores en aquella población afroperuana y rural. Este grupo tiene menos años de escolaridad (7.5 años) frente a la población nacional (9.7) y las zonas urbanas (10.7). De esta manera, a un 95% de confianza, estas diferencias son estadísticamente significativas.

Entorno educativo

El ambiente o entorno educativo en donde se desempeña la o el estudiante puede ser determinante para el desarrollo de este. En ese sentido, en base al Censo de Población y Vivienda (2017) identificaron que hay un porcentaje de personas mayores de 12 años que se identifican como afroperuanos y afroperuanas. A partir de esta información, se tomó dos variables para el análisis: distritos con 10% o más de población afroperuana y distritos con menos del 10%.

Respecto al criterio de infraestructura y acceso a servicios básicos, las escuelas urbanas son las que tienen mejores condiciones y ambientes escolares frente a las rurales. Y son en estas escuelas rurales donde hay mayor población de estudiantado afroperuano. Los autores mencionan que ello podría deberse a que esta población se ha asentado más en la costa.

La violencia escolar y su impacto

La violencia escolar no solo interfiere en el desarrollo de las y los escolares, sino que también en la construcción de un entorno educativo saludable para la comunidad educativa. Sin embargo, este es un fenómeno que se ve más evidente en las escuelas urbanas. El 45.4% de estudiantes de escuela urbana y el 29% de zona rural afirmó haber presenciado actos de violencia en sus escuelas. Por otro lado, 1 de cada 10 estudiantes ha sido víctima de violencia física, siendo las y los estudiantes afros e indígenas los más afectados. Este tipo de violencia se da entre pares, pero también entre docente-estudiante.

Asimismo, son los estudiantes quienes son más víctimas de violencia física frente a sus pares mujeres. Sin embargo, no se han realizado estudios de la violencia sexual de la cual son víctimas las estudiantes afroperuanas. Los investigadores afirman que según la Evaluación Censal de Estudiantes del 2019 muestra que el 43.7% ha presenciado actos de violencia indirecta (discriminación racial).

Reflexiones finales

Juan León y Juan José Tapia comparten algunas reflexiones con base en su estudio. Entre las principales reflexiones mencionan que hay logros significativos a nivel de asistencia de inicial y primaria. Sin embargo, las brechas que enfrenta la población afroperuana aún no son acortadas frente a los otros grupos étnicos. En este sentido, se sugiere pensar en estrategias para garantizar el culmino de la EBR en estudiantes afroperuana (especialmente para los que están en zonas rurales).

Además, en el artículo, se enfatiza la necesidad de pensar en estrategias y materiales de apoyo para el docente para asegurar la sana convivencia y bienestar del estudiante desde el respeto a la diversidad cultural. Así como la incorporación de programas de acompañamiento pedagógico.

Por último, los autores señalan como menester visibilizar a la población afroperuana en las estadísticas nacionales. Y no descontinuar las iniciativas exitosas como el EEPA.

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Investigadora en el Observatorio de Educación Peruana del Instituto de Investigación y Políticas Educativas en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Gestora y docente en programas de formación, con enfoques intercultural y de género, en educación rural, formación docente inicial y en servicio, Educación Intercultural Bilingüe (EIB) y Educación Intercultural (EI).


Rosario Cosar

Investigadora en el Observatorio de Educación Peruana del Instituto de Investigación y Políticas Educativas en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Gestora y docente en programas de formación, con enfoques intercultural y de género, en educación rural, formación docente inicial y en servicio, Educación Intercultural Bilingüe (EIB) y Educación Intercultural (EI).

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