En el contexto de pandemia por COVID-19, se pospuso la educación presencial para evitar altos niveles de contagio en la población escolar y de sus familias. Sin embargo, no estábamos preparados para brindar una educación de calidad a distancia. Es por ello que, como país, se elaboraron estrategias en periodos cortos y se apostó porque maquinaria educativa no parara. Esto tuvo aspectos positivos y negativos.

Actualmente, a la luz de los resultados educativos, socioemocionales y sociales, observados a partir de estadísticas y diálogos con docentes, especialistas, familias y comunidades, la educación necesita una transformación pedagógica, didáctica y socioemocional que responda a las necesidades del territorio y comunidad educativa. Para ello, es necesario conocer y comprender la realidad de cada comunidad. Esto se logra a través del reconocimiento de la autonomía de las instituciones educativas que, como menciona Joel Troncos, en el artículo El retorno a la presencialidad en las escuelas rurales, se ha visto disminuida en estos tiempos de pandemia.

En este artículo, compartimos una muy buena práctica de gestión de retorno a clases semipresenciales. Está realizada por el equipo directivo y docente de la I.E. de educación Inicial Nº 42 “Elizabeth Espejo de Marroquín”. Quienes lograron a partir de compromiso y agencia lograr la educación presencial de los niños y niñas de 3 años. Como nos comentó su Directora, Mercedes Escobar: “Este fue un camino complejo, pero reconfortante al ver a los niños y niñas retornar a la escuela”. La I.E. 42 logró no sólo ambientes adecuados para una educación presencial, sino que permitió repensar su propuesta pedagógica al servicio de sus estudiantes. Así, como el diálogo con las familias, alianzas con otras instituciones estatales, de la academia, entre otras.

Esta I.E. cuenta con una población infantil aproximada de 549 estudiantes. Hoy por hoy, han logrado que, del total de 150 niños y niñas de 3 años, asistan 142 de forma presencial. Esto se ha realizado cumpliendo los protocolos de bioseguridad, contexto social (consulta informada a padres y madres sobre el retorno), organización escuela-familia y reforma de propuesta pedagógica. Además, todo ello ha sido revisado y aprobado por los organismos competentes.

Las actoras que han participado en la realización de esta buena práctica de gestión son Mercedes Escobar (Directora de la I.E.), Magda Campos, Flor Castro, Mercedes Escobar, Nataly Espinales, Gisella Peña y Mariela Rubio. Todas ellas propusieron voluntaria y comprometidamente asegurar un buen retorno a clases semipresencial de niños y niñas de 3 años.

¿Cómo la enfrentaron a la educación a distancia?

Una vez iniciada la modalidad de educación remota, muchas escuelas se enfrentaron ante una diversidad de retos. La I.E.I. 42 Elizabeth Espejo de Marroquín no se vio exenta a ello. El proceso significó un reto tanto para el equipo directivo como docente. Mercedes, actual Directora de la I.E., comentó que hubo gran incertidumbre tanto para las docentes como para las familias. La pandemia y la implementación del nuevo modelo de educación remota significaron una reconfiguración en las dinámicas familiares y pedagógicas.

Inicialmente, las familias de las niñas y los niños de la I.E. tuvieron que reorganizar los mecanismos de atención a sus menores. En ese sentido, el trabajo liderado por las docentes fue determinante para la implementación de nuevas rutinas. Las docentes y la directiva comentan que se establecieron ciertos criterios para ello. En esa perspectiva, se buscó identificar qué horarios eran los más pertinentes para el desarrollo de las clases virtuales. Asimismo, las docentes pasaron por procesos de capacitación que fortalecieron sus competencias digitales y pedagógicas. En ese sentido, las docentes comentaban la importancia de poner a las niñas y los niños como centro y lo fundamental que es darles condiciones para consolidar sus aprendizajes.

Regresando a las aulas, ¿por qué se eligió al grupo de 3 años?

Para el retorno, se optó llevar a cabo una prueba piloto con estudiantes de 3 años. Fueron tanto las familias como las docentes de dicho grupo quienes aceptaron el retorno voluntario a la semipresencialidad. Precisamente, las docentes entrevistadas comentaban que las y los infantes de 3 años, por características biopsicosociales, resulta muy complicado lograr las competencias deseadas a través de una pantalla.

En ese sentido, las actoras comentaron que la virtualidad para este grupo es un gran reto. Entre las complicaciones estaba el determinar cómo iban sus procesos de socialización, cómo se daba la exploración del material, el desarrollo de su lenguaje, entre otros. Las docentes tenían la necesidad de identificar los grados de autonomía, potenciar el desarrollo del lenguaje y afectividad en los niños. Esto, desde la virtualidad, se hizo muy complejo e incluso frustrante para las y los niños, así como para las docentes. Por lo que se consideró pertinente proponer a este grupo de niños y niñas para la semipresencialidad.

A lo largo de la virtualidad, se trabajaron ciertos valores ligados al cuidado del cuerpo propio del infante y del intercuidado (entre pares) que fueron muy útiles para la presencialidad. Dichos valores estaban vinculados a la importancia de la práctica de acciones orientadas a la prevención de contagios por COVID-19. Según lo expuesto por el equipo gestor, se menciona que las niñas y los niños se cuidan usando mascarilla, y recolocándosela cuando es necesario. También, turnándose en los juegos y el uso de juguetes, así como evitando estar aglomerados. Gracias al trabajo colaborativo entre docente y familias, estos criterios fueron reforzados dentro y fuera de la escuela.

¿Qué implicó pasar de lo virtual a lo semipresencial?

La I.E.I 42 es reconocida por ser una de las escuelas de educación inicial con un gran número de buenas prácticas tanto pedagógicas como de gestión. En esta línea de innovación y excelencia, fue la primera Institución de educación inicial en Lima en lograr un retorno seguro a las aulas. En las entrevistas, el equipo comentó que llevaron a cabo varias acciones para el logro de este propósito. Inicialmente, según comenta Mercedes, se tuvo que pasar por procesos de investigación y análisis de estudios llevados a cabo a nivel internacional sobre instituciones y países que retornaron de manera segura. Estos sirvieron de marco de referencia. De estas investigaciones, se recolectaron recomendaciones por nivel educativo, normativo y de salud. Las actoras rescatan la importancia de ello, pues estos procesos les permitieron tomar mejores decisiones dentro de la institución. Así como ser más claras y precisas para informar a las familias sobre los aspectos positivos del retorno clases.

Posteriormente, fue determinante el fortalecimiento de las competencias docentes y de gestión. Para lo cual fue necesario el trabajo articulado con diferentes aliados educativos y de la comunidad. Mercedes Escobar y su equipo de docentes voluntarias comentan que, para lograr reabrir las aulas, tuvieron que pasar por varios procesos de evaluación, gestión y articulación con diversos aliados. Dichos aliados fueron la Municipalidad de Miraflores, la UGEL Nº 7, MIDIS, MINEDU, Defensa Civil y algunas universidades. En definitiva, el trabajo con los aliados permitió volver realidad el deseo y la ilusión de retornar a aulas. Así también, generar un trabajo conjunto y sólido con la comunidad en beneficio de la primera infancia.

Con las investigaciones previas y los esbozos del piloto, se socializó la propuesta con las familias. Para ello, se contó en un inicio con un equipo de 6 docentes voluntarias lideradas por la directora. Quienes, según sus testimonios, incluso con sentimientos de incertidumbre y emoción decidieron enfrentar el reto del retorno a la semipresencialidad. Las docentes comentaron que tenían la necesidad de llegar de forma más pertinente a sus estudiantes aportando a su desarrollo integral. Como estrategia, se establecieron criterios para evaluar el avance en cuanto a aprendizajes y desarrollo. Ello vinculado a las normativas y las disposiciones que iban dictaminando tanto el MINSA como el MINEDU.

¿Cuáles fueron los primeros pasos para el retorno?

En esta experiencia, se consideraron criterios básicos para dar los primeros pasos hacia la semipresencialidad. Estas condiciones estuvieron ligadas a los avances de la vacunación, la implementación de un plan piloto, la concientización de docentes y familias y, la capacitación del personal. Asimismo, fue necesaria la implementación de nuevos protocolos de atención, adaptación de espacios físicos y de estrategias didácticas que llevó a recabar información pertinente. De este modo, la dirección de la I.E. estableció contacto con la UGEL 07 (a la cual pertenece esta I.E) a fin de dar primeros pasos hacia el retorno.

En efecto, este contacto fue con la finalidad de idear cómo lograr un retorno seguro garantizando una educación de calidad. Asimismo, se tuvo soporte legal a fin de comprender a profundidad la normativa. Para lograr todo ello, fue determinante poner un énfasis en el aspecto socioemocional de cada uno de los actores educativos. Las docentes comentaron que ante el desarrollo del piloto existía incertidumbre y miedo. Y, es que el mismo contexto significó un gran impacto emocional para la triada niño-docente-padres. Sin embargo, las redes que establecieron entre pares docentes, junto al liderazgo de su directora fue clave en el proceso de generar y nutrir espacios de diálogo con diferentes actores y actoras.

El equipo menciona que, para ellas, era sumamente importante establecer un diálogo efectivo y afectivo que favoreciera al logro de un trabajo más coordinado. Esto teniendo claro que el eje de su labor y modelo educativo son los niños y las niñas. Inicialmente, las madres y los padres sentían temor ante la semipresencialidad, pues sentían que se experimentaba con sus hijos e hijas. Sin embargo, con las orientaciones y acompañamientos de docentes y aliados como psicólogas se pudo generar un ambiente de confianza. Con las familias que optaron por no volver, se sigue trabajando a través de la virtualidad. Las docentes pese a mencionar que la combinación de esta forma de trabajo es demandante, también precisan que es reconfortante ver cómo su trabajo es reconocido y cómo los infantes van progresando.

Las docentes mencionaron que inicialmente el MINSA y el SARES no habilitaron su escuela. Pero gracias a la Resolución Viceministerial Nº 273 del Minedu, a la cual se acogieron, pudieron identificar una excepcionalidad para lograr que se dé el funcionamiento semipresencial. La UGEL 07 visitó y evaluó la escuela con sus especialistas. Esta evaluación comprendió diferentes aspectos como su nivel de infraestructura, materiales, condiciones de bioseguridad, conocimiento de las docentes, etc. Una vez mapeadas las fortalezas como las alertas, el equipo trabajó articuladamente con los aliados y las familias.

Para que esto se lograra, el equipo ejecutor, en el diseño y la ejecución del piloto, también logró la parte epidemiológica. Así como, asegurar la seguridad, consulta de contexto social (consulta a las familias de retorno voluntario) y el plan pedagógico con sustento en un soporte emocional vinculado a estos tiempos de pandemia. Ante ello, la UGEL terminó estipulando que quedaba apta. Al cumplir con lineamientos para el retorno, no solo se convertía en un referente para Lima, sino también para el país. De esta manera, fue la primera I.E. de Educación Inicial que realizó un proceso de retorno a la presencialidad en todo Lima.

¿Quiénes participaron del proceso?

Previo y durante el proceso para lograr el permiso de la UGEL, se requirió de adaptaciones y gestiones internas y externas para el logro de condiciones necesarias. Por lo que varios actores contribuyeron en este proceso. Todo esto liberado por la Directora de la I.E, lo cual implicó un gran trabajo de gestión. La Directora nos cuenta que el MINEDU ayudó con el pintado de las instalaciones, la reparación de algunos servicios higiénicos, pintado de ambientes, señalización interna. Por otro lado, la Municipalidad contribuyó con la señalización externa y desinfección en las aulas. Además, el Centro de Salud municipal ayudó con la parte de capacitaciones epidemiológicas y socioemocionales. Asimismo, la Universidad del Norte y la PUCP también fueron aliadas, y aportaron para que se diera un retorno seguro y pertinente socioemocionalmente. Todo esto, acogiéndose a las normativas de la Resolución Viceministerial 121-2020 y de la Resolución Viceministerial Nº 199-2020. 

Por otro lado, para gestar procesos sólidos en educación inicial, es fundamental el trabajo articulado con la familia. En ese sentido, las docentes precisan que el trabajo con las familias fue determinante. A partir de la experiencia de retorno, conforme fueron avanzando los meses, más familias se animaron al mismo. Si bien hay docentes que son de riesgo y se muestran temerosas ante el virus, las docentes voluntarias mencionan que su vocación y pasión por enseñar se antepuso. Ello ha generado que entre las seis docentes se den soporte emocional y apoyo pedagógico. De este modo, se puede atender de forma más personalizada a cada niño y niña. Para el equipo docente, el trabajo con los aliados fue determinante y esperanzador. Con los esfuerzos depositados por cada uno de estos actores, se logró construir una sinergia que permitió el logro del objetivo común: volver a las aulas de manera segura.  

Primer encuentro con los niños y las niñas: desde las voces de las docentes

El equipo de docentes voluntarias afirmó que se sienten gratificadas por todo lo logrado. Y que aún guardan con emoción la primera vez que pudieron ver a sus estudiantes contentos entrando a la escuela y escucharlos gritar muestras de afecto con mucha alegría. Mencionan que los esfuerzos tuvieron buenos resultados y que al ver que su trabajo era reconocido por sus familias y estudiantes sentían que su vocación de servicio se veía fortalecida. Con la difusión en las redes del MINEDU sobre el retorno de clases, vieron que su trabajo no era solo reconocido por sus familias, sino también por la sociedad, comentan orgullosas las docentes.

La implementación del retorno y el trabajo articulado con la comunidad educativa y los diferentes agentes enriqueció el aprendizaje de las y los estudiantes y también su práctica. Desde el retorno, se lograron mejoras en los niños y las niñas a nivel a nivel motriz, afectivo y cognitivo. Se mejoró el nivel de expresión oral, gracias a la socialización entre pares.

El trabajo con las familias y otros aliados

Hubo también otros aliados que favorecieron a establecer climas de confianza con los padres y madres de familia. Al ser un retorno voluntario, las familias podían elegir que opción era la más acorde para ellos. En ese sentido, las alianzas generadas contribuyeron a mejorar el trabajo con las familias. Se hizo un convenio con CAFAE para que hiciera pruebas antígenas a toda la plana docente y directiva que retornaría a clases de forma presencial. Ello tuvo la finalidad de brindarles a los padres la seguridad de que se estaba cuidando todas las condiciones posibles en este contexto de pandemia para el bienestar de sus hijos e hijas.

Con aquellas familias que optaron por el retorno voluntario, se siguieron protocolos para asegurar la bioseguridad. Para el retorno, se hicieron planes de contingencia. Se mapeó a las familias y se les precisó cuáles eran los compromisos para velar por la seguridad de ellos y de las maestras. Las familias estuvieron dispuestas a contribuir en este proceso. Evidentemente, hubo padres y madres que optaron por no enviar a sus hijos e hijas. Con esas familias, el trabajo continuo virtualmente. La finalidad siempre fue que ningún niño quede fuera.

La proyección de la asistencia presencial al 2022

Las maestras afirman que es necesario remirar lo trabajado y entrar en una nueva fase de evaluación. Tanto a nivel de espacios físicos como de recursos humanos. La idea es atender a las y los estudiantes en un mayor número y niveles. Esto significa que, a partir de las lecciones aprendidas, el cuerpo docente tendrá que ir preparándose más para hacer frente al retorno.

Las docentes y la directora han ido pensando cómo involucrar a todo el equipo docente para garantizar un aumento evidente en la asistencia presencial a la escuela. Se espera que con esta experiencia más familias opten por la semipresencialidad. Si bien hay docentes que presentan cierto temor ante el retorno, se están uniendo esfuerzos para garantizar la seguridad de todos. Si bien la proyección es tener más niños y niñas en clases semipresenciales, se entiende que hay familias que no van a retornar por tener familiares con comorbilidades y niveles altos de riesgos al contagio. Para estos casos, se está llevando una organización que permita continuar con el servicio a distancia para así asegurar derecho a la educación con la mayor pertinencia posible.

Resultados y lecciones aprendidas  

El equipo docente y directivo comparte algunas lecciones aprendidas de este exitoso proceso de retorno de su alumnado de 3 años a la semipresencialidad. Dentro de las lecciones más significativas tenemos que:

  • Las familias de las y los estudiantes han visibilizado la importancia de la labor docente y del espacio educativo para la formación de sus hijos e hijas. Así, como se han reconocido y asumido su rol como agentes educativos en los procesos de enseñanza aprendizajes de sus hijos e hijas.
  • A partir de diálogos abiertos entre docentes, las familias y psicólogas se logró regresar a la semipresencialidad teniendo ahora una participación más activa por parte de las familias. Para ello, tanto docentes como directivos, se prepararon recabando información sobre investigaciones educativas y epidemiológicas para tener un sustento claro a compartir con las familias.
  • Las docentes resaltan el trabajo de organización de rutinas con las y los niños dentro del horario escolar, así como dentro de su hogar. “Tenemos que seguir trabajando la organización de rutinas, porque el aumento de uso de dispositivos está favoreciendo al sedentarismo infantil”.  
  • Ahora las familias consideran relevante que los y las niñas tengan espacios de estudio y recreación dentro de casa. Espacios que contribuyen al mejor desarrollo biopsicosocial de sus menores.
  • Aprendizaje de normas de bioseguridad y del intercuidado en niños y niñas. Los estudiantes de 3 años muestran con sus acciones darle la importancia debida al cuidado del propio cuerpo y del cuerpo del otro en este contexto de pandemia.
  • El trabajo en los equipos docente y directivo se ha fortalecido. Lo que ha favorecido a mejorar su solidez institucional, aumentar la participación y diálogo. Todo ello se ve reflejado en tener un mejor ambiente laboral.
  • Un paso clave fue la búsqueda y el logro de alianzas estratégicas con instituciones estatales, académicas, municipales, entre otras. Ya que estas permitieron que se logre abrir las aulas a la semipresencialidad con las condiciones necesarias.

Cierre final

Desde el equipo del OBEPE, ha sido gratificante retratar el proceso de preparación, desarrollo y logro de la reapertura de esta institución inicial. Las palabras no pueden describir todos los sentires compartidos por la Directora Mercedes y las docentes Magda, Flor, Mercedes, Nataly, Gisella y Mariela. Quienes muy amablemente nos ofrecieron su tiempo e instalaciones para conocer de su labor, el compromiso que tienen con la educación de las y los niños, y su pasión por enseñar.

El proceso para el logro de la ansiada semipresencialidad fue necesario, pero esto no quita lo extenuante que fue. Al ser la primera institución de nivel inicial en reabrir sus puertas a nivel de su municipalidad y de Lima, las condiciones exigidas por las diferentes instituciones como la UGEL, Defensa Civil, MINEDU, entre otras fueron revisadas en detalle en reiteradas oportunidades. Lo cual exigió mucho tiempo y esfuerzo de la directora, quien gestionó con estas instituciones, así como con aliados en este riguroso proceso. Mariela menciona que esto no se pudo haber logrado sin la presencia y alta participación de las docentes de 3 años.

Estas docentes pese a los temores en este contexto de pandemia se comprometieron con cada paso del proceso para el logro del retorno. Esto porque comprendieron que las niñas y los niños sobre todo a esta edad necesitan de procesos de socialización para desarrollar las competencias planteadas por el MINEDU como la convivencia y participación democrática, la construcción de su identidad en diálogo con los otros, lo que permite la reafirmación de sus pensamientos y creencias o el cuestionamiento de estos, el desarrollo autónomo, entre otras. Lo que el trabajo a distancia, que se realizaba mayormente a través de un dispositivo electrónico en su I.E., no permitía las condiciones para que desarrollen estas competencias. Competencias que son relevantes no sólo para su edad, sino que serán la base para las demás competencias que tengan que desarrollar para su vida. Y que para ello era necesario revisar y re-construir el plan educativo de su institución.

Por último, mencionar que la gestión y la implementación para el logro del retorno a las aulas tomó en cuenta el bienestar socioemocional de las niñas y los niños, así como de las familias y docentes. Entiendo que es un componente necesario, sobre todo, en este contexto de pandemia.

Finalizamos compartiendo las palabras de la Directora Mercedes: “El miedo es parte de la vida, pero vamos poco a poco trabajando para lograr una presencialidad que tenga todas las mejores condiciones posibles para el mejor desarrollo de la educación y del desarrollo de la autonomía de las y los niños”.

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