El retorno de todos los y las estudiantes a la presencialidad educativa en nuestro país constituye un hecho ineluctable. Esto debido al respaldo del consenso social, término denominado por el MINEDU (2021) como condiciones sociales, que junto con el cumplimiento de las condiciones de bioseguridad y de contexto, están permitiendo la apertura de las aulas a las clases presenciales y semipresenciales de todas las escuelas del país.

Ante ello, existen sensibles preocupaciones por parte de las poblaciones y los organismos internacionales sobre el tipo de retorno presencial o semipresencial, y del nuevo escenario post pandemia que se está implantando. La Organización Panamericana de Salud – OPS (2021) sostiene que “Las inequidades se hayan vuelto más evidentes en áreas que van desde el acceso a alimentos saludables, servicios de salud y condiciones que faciliten el distanciamiento físico recomendado, hasta la disponibilidad de equipo de protección personal (EPP) y vacunas contra la COVID-19” (p.1).

Asimismo, la OEI manifiesta que los gobiernos tienen como uno de los retos importantes avanzar hacia un modelo educativo futuro, innovador y transformador, y no regresar a un pasado tan injusto como ineficiente  (Organización de Estados Iberoamericanos-OEI, 2021).

Existe expectativa por parte de la población sobre el retorno masivo a la presencialidad de las y los estudiantes de nuestro país en todas las modalidades de educación básica y superior. En marzo del 2022, ya habrían retornado a las clases presenciales y semipresenciales, y se estarían adecuando a la enseñanza de modalidad híbrida progresivamente.

El MINEDU (2021) estableció la ruta, las condiciones y los pasos del retorno. Sin embargo, en los dispositivos legales RM 121-2021 y RM 458-2021, no se aborda, suficientemente, un tema central relacionado con el actor docente, quien asume la principal responsabilidad en la recuperación de los aprendizajes perdidos en estos años de pandemia.

El docente como actor clave es visto en la normatividad mencionada, enfatizando el desempeño de su profesionalidad y el cumplimiento de su vacunación como criterio de bioseguridad para abrir las escuelas, y no tanto desde el aspecto de su situación de bienestar y salud integral. Aunque la pandemia y la educación remota pusieron en la agenda la salud de los y las docentes, para acompañar y hacer soporte emocional a las y los estudiantes, y padres y madres de familia.  

En el actual contexto, el docente sigue siendo el principal impulsor de la recuperación de los aprendizajes evidenciados en los sistemas educativos exitosos

Es un consenso afirmar que un docente como profesional de la educación, al igual que un trabajador de otro oficio, con limitaciones de bienestar físico y mental tendría dificultades en realizar desempeños laborales de calidad. Lo dicho, releva la importancia de los hallazgos y evidencias empíricas encontradas en los estudios realizados por Barber y Mourshed (2007)  representantes del Mc Kinsey & Company, quienes sostienen que “La evidencia disponible sugiere que el principal impulsor de las variaciones en el aprendizaje escolar es la calidad de los docentes”(p.16), a quienes los ubica como el factor principal para que los sistemas educativos exitosos del mundo logren su calidad de desempeño.

El MINEDU, desde hace dos décadas, ha desplegado esfuerzos meritorios para elevar la calidad de las y los docentes, mediante políticas y actualización de los programas y las estrategias de la formación inicial y formación en servicio, creando órganos como el SUNEDU y el SINEACE para el seguimiento de la calidad de los programas y carreras de las instituciones formadoras. A esto, se agrega los esfuerzos desplegados concernientes a la evaluación del desempeño docente y la evaluación de cargos directivos de instituciones educativas, ambas como parte del fortalecimiento de la meritocracia en el sector educativo. A esto, se añade la evaluación censal de estudiantes (ECE), realizada de manera anual para que los órganos decisores tomen acuerdos para mejorar los aprendizajes de las y los estudiantes.

La Ley de la Carrera Pública Magisterial aborda la salud y el bienestar docente, pero es débilmente aplicado, mostrando sus límites en la pandemia

Las temáticas de salud ocupacional y el bienestar docente han tenido poco énfasis en la actuación del MINEDU, aun cuando la Ley de Reforma Magisterial, Ley N.º 29944 y su reglamento Decreto Supremo 004-2013-ED, les dan un tratamiento normativo, su implementación es limitada, reducida en programas de becas, cartillas de información sobre prevención de enfermedades y reconocimientos de buenas prácticas (MINEDU, 2018).

Con respecto a la Salud Docente, la Ley en mención la aborda como un requisito para postular a la Carrera Pública Magisterial y para abordar aspectos de carácter administrativos como causal de reasignación o destaque, seguro de salud ante accidentes, dentro de participación en una beca, y el deber de presentarse a evaluaciones médicas cuando la autoridad la requiera. Desde ese mismo marco, el reglamento de la mencionada Ley, la ubica en capítulo de deberes, relacionadas a someterse a los servicios de seguro social, y, si es periódico el malestar, debe sustentarse en nomas relativas con salud ocupacional. Asimismo, sitúa la salud sobre el bienestar docente para establecer un programa de prevención. Finalmente, el reglamento la establece como un causal de licencia ante enfermedades temporales o de maternidad y causal de retiro por incapacidad permanente (MINEDU, 2018).  

Concerniente al Bienestar Docente, término considerado como un componente de la salud, la Ley mencionada lo regula como un derecho en relación con las condiciones laborales adecuadas, descuentos a espectáculos, programas de viviendas, prevención de salud y otras condiciones de bienestar como disponga el MINEDU, las instancias de Gestión Descentralizadas y los Gobiernos Regionales. En el Reglamento de la referida Ley, el término Bienestar es definido como: “ El Bienestar docente es el grado de satisfacción que experimentan los docentes con las condiciones personales, sociales, profesionales y materiales, que le permiten ejercer su labor de manera óptima y significativa dentro de las instituciones educativas públicas” (MINEDU, 2018, p.132).

Los Organismos Internacionales: la salud ocupacional como derecho de las personas y una estrategia para fortalecer el desarrollo de las personas y coadyuva el logro cuarto objetivo de desarrollo de la calidad educativa

La Organización Mundial de Salud (2006) sostiene que “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades. El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social” (p.1)

Dentro de este enfoque sobre Salud como un derecho de todo ser humano, la Organización Panamericana de Salud-OPS (2021) sostiene que la salud ocupacional es considerada como la promoción y mantenimiento del mayor grado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las ocupaciones mediante la prevención de las desviaciones de la salud, control de riesgos y la adaptación del trabajo a la gente, y la gente a sus puestos de trabajo.

La salud ocupacional es considerada por la OPS como una estrategia que asegura la salud de las y los trabajadores, y esto deriva a fortalecer las economías nacionales a través de una mejor productividad, motivación y calidad de los productos y servicios que realizan las y los trabajadores. En términos globales, la salud ocupacional contribuye al cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenibles con la mitigación de inequidades, y constituye una meta clave para el primer objetivo de desarrollo al 2030 de erradicación de la pobreza extrema.

Y, en términos específicos, las y los docentes en buen estado salud y bienestar coadyuvarían con más efectividad con el cumplimiento del cuarto objetivo de desarrollo sostenible “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover las oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos” (Naciones Unidas, 2021, p.34).

Evidencias empíricas de las nuevas condiciones laborales a las que fueron sometidos los y las docentes en la educación remota y que incidieron en su salud

El escenario de pandemia del COVID-19, que se configuró en nuestro país en el transcurso del 2020 y 2021, implicó cambios del sistema laboral en todos los sectores, incluyendo el educativo. Diversos estudios concluyen que las y los docentes, ante los desafíos de la educación remota y la crisis sanitaria, han demostrado capacidades de acompañar a las y los estudiantes y sus familias, a pesar de las brechas en tecnologías de la información y de sus condiciones precarias para llevar a cabo su trabajo (Muñoz et al., 2021).

Miranda et al. (2021) afirma que, a pesar de todas las adversidades, las y los docentes rurales han demostrado la capacidad de adaptación al nuevo contexto sanitario y de educación remota para la cual recurrieron diversas estrategias, entre ellos destaca la ayuda del parentesco familiar y aliados comunitarios.

Salud mental en contexto del COVID 19

En la Figura 01, se distingue que solo un 22% se sintieron nada o poco afectado en salud mental. Pero el 78% sintieron afectados mentalmente por la pandemia. Dentro de los cuales destaca que el 21% se sintieron muy afectado. La salud mental expresa el nivel de estrés y el estado emocional. La profesión docente al ser considerado como una profesión relacional hace que el docente se sobre cargue con las problemáticas de salud derivada por la pandemia de los estudiantes y padres de familia, quienes fueron acompañados por las y los docentes.

Figura 01:

Fuente: Basado en los datos de la encuesta de GESTRADO, Base de datos en tiempos de Pandemia- Caso Perú – FaE/UFMG, 2020

Nuevo desafío intensificado: manejo de tecnologías digitales

En la Figura 02, indica que más de la mitad, un 65% del total de docentes perciben que tienen un regular, difícil y muy difícil en el manejo de tecnologías digitales. El complemento, un 35% perciben que le es muy fácil y fácil dicho manejo. Este cuadro muestra la tendencia de una tensión de una actividad nueva, que antes no era relevante. Pero, aun así, no fue un limitante para acompañar a sus estudiantes en la educación remota

Figura 02:

Fuente: Basado en los datos de la encuesta de GESTRADO, Base de datos en tiempos de Pandemia- Caso Perú – FaE/UFMG, 2020

Percepción de apoyo emocional y psicológico de la institución

En la Figura 03, se aprecia en el primer año de la pandemia, más de la mitad de los docentes peruanos han recibido un apoyo emocional psicológico por parte de la institución. Pero un 45% no lo han recibido. Este porcentaje, aunque es menos de la mitad, es significativa porque es próximo a un 50%. Lo que significa, que el sistema educativo tuvo dificultades en atender suficientemente a los docentes, en todo caso durante el primer año de la pandemia.

Figura 03:

Fuente: Basado en los datos de la encuesta de GESTRADO, Base de datos en tiempos de Pandemia- Caso Perú – FaE/UFMG, 2020

Reporte ENDO-MINEDU: enfermedades físicas y mental de los docentes del 2020

La Encuesta Nacional a Docentes de Instituciones Públicas de Educación Básica Regular (ENDO REMOTA 2020) brinda aspectos importantes, entre otros, la salud docente (MINEDU, 2021b). La figura 04 indica que la principal enfermedad mental que auto reportan de los y las docentes, en el primer año de la pandemia, es el estrés. Luego sitúan como segunda enfermedad los problemas relativos a la garganta como enfermedad física. Ambas tienen un carácter de enfermedad ocupacional. Puesto que la primera, responde a la naturaleza del trabajo docente como profesión relacional con personas, niños y adultos, quienes en el contexto de la primera fase de la pandemia han experimentado angustia, pena, estrés y luto de familiares, y estuvieron acompañados por los docentes. Y la segunda, se centra en el uso de la voz que involucra a la garganta como principal órgano del cuerpo humano usado por los y las docentes en la enseñanza y aprendizaje.

Figura 04:

Fuente: Elaboración propia del Equipo UARM basado en la Encuesta Nacional a Docentes IE públicas de Educación Básica regular 2020 (ENDO) aplicado por el MINEDU. Las enfermedades de los docentes durante el primer año de la pandemia.

Actuaciones de soporte en salud y bienestar docente del MINEDU en el contexto del COVID

El Ministerio de Educación ha desarrollado diversas acciones importantes de soporte de salud a las y los docentes en el contexto de la pandemia, concebidas, no desde una perspectiva y enfoque de salud ocupacional que aborda la salud y el bienestar como derecho, sino para paliar los efectos de la pandemia en las y los docentes, que les permita efectivizar los objetivos de la estrategia “Aprendo en casa”. Para ello, se publicó la RM 160-2020-MINEDU y las disposiciones que establece la  RVM 097-2020-MINEDU. Ambas normas, sobre materia de salud, establecen los criterios de inaplicabilidad de la estrategia Aprendo en Casa para aquellos docentes que hubieran contraído el COVID-19 o se encuentran dentro del grupo de riesgo debido a su edad o a los factores clínicos que establece el Ministerio de Salud.

Una estrategia vital que está dando resultados es “Te escucho, docente”, estrategia de atención y contención emocional a docentes en contexto del COVID-19. La cual dispone recursos para la salud emocional para docentes y para acompañamiento al estudiante, y recursos para la salud física, disponiendo orientaciones de prevención, atención y cuidados frente al COVID-19. La atención lo realizan profesionales psicólogos, en horario de lunes a viernes. Esta estrategia fue la ganadora en la categoría de Sistemas de Gestión Interna, en la sub categoría Recursos Humanos  (Agencia Andina, 2021).

Corresponde mencionar, los aportes del MINEDU (2021a) en este contexto de pandemia, a través del portal web de la Dirección de Promoción del Bienestar y Reconocimiento Docente (DIBRED), los cuales tienen dos componentes. Primero, el bienestar docente, que se mantiene como en años anteriores a las convocatorias de las becas de vocación docente y excelencia para hijos e hijas de docentes. Segundo, la salud docente, que consiste en disponer cartillas de información sobre prevención de enfermedades e información de acceso atención a salud. A esto, se agrega el Concurso Nacional de Buenas Prácticas Docentes y de Gestión Escolar, dentro del marco del reconocimiento y revaloración docente (MINEDU, 2021d).  

Existen ingentes iniciativas de apoyo a la salud y el bienestar docente en el contexto de la pandemia desde las Instancias de Gestión Descentralizadas (IGED) como las Direcciones Regionales de Educación y las Unidades de Gestión Educativa Local. Muchas de ellas con estrategias multisectoriales en coordinación con las Direcciones de Redes Integradas de Salud (DIRIS) pertenecientes a MINSA. En el 2020, la UGEL Pichari Kimbiri de la región Cusco, la UGEL Ilo de la región Moquegua, la UGEL Carabaya de la región Puno y otros, fueron premiadas como Buenas Prácticas de Gestión Educativa por el MINEDU, en donde incluyeron programas de soporte emocional a los docentes y estudiantes. (Diario El Peruano, 2020).

Experiencia traumática del COVID: mantención de miedo y angustia en las y los docentes frente a la pandemia todavía latente con nuevas variantes del virus

La población magisterial peruana asume que el peligro a los contagios del virus se mantiene, además que lleva en sus hombros los traumas que ha vivenciado en el contexto de la pandemia. Los cuales fueron producidos por muertes de familiares o compañeros de trabajo, quienes no tuvieron accesos a velorios y lutos correspondientes.

Este 26 de noviembre del 2021, la  Organización Mundial de la Salud clasificó la nueva variante B.1.1.529 de este virus como variante preocupante, denominada Ómicron, que está siendo estudiada por especialistas, porque presenta nuevas características del virus como la facilidad para propagarse o la gravedad de los síntomas que causa. En esa perspectiva, la Cadena Mundial France 24, reporta en su página web del 14 de diciembre, que la variante Ómicron se expande a un “ritmo nunca visto” según la OMS (Esaá, 2021. p,1) . Todo esto trae preocupación justificada de algunos sectores magisteriales, quienes expresan su resistencia al retorno de la presencialidad educativa.

Miranda et al. (2021), desde un estudio cualitativo sobre el bienestar e impacto de la pandemia en docentes rurales multigrado, sostiene que el impacto produjo múltiples y severos problemas en los ámbitos psicosocial, familiar y laboral. La muestra de estudio revela que la mayoría experimentaron ansiedad, angustia, depresión, traumas entre otros, frente a la adquisición del virus por ellos mismos o por personas cercanas, entre ellos, sus propios familiares.  A esto, se agrega los apuros económicos, cambio de rutina frente al confinamiento radical, el aumento súbito y desproporcionado de la carga laboral y la superación de problemas técnicos a la nueva modalidad educativa remota, en donde la conectividad no existe o es limitada.

En el mismo estudio mencionado, distingue una narrativa de un docente de Loreto infectado por el COVID-19, en donde él muestra angustia y desesperación:

“Yo me infecté con el COVID, mi señora gracias a Dios no se infectó, y estaba confinado y aislado 25 días. Y, bueno, felizmente ya me he recuperado. Yo me aislé en un cuarto. He estado solo, no he tenido contacto con mi esposa ni con mis hijos. Ellos han estado aparte porque eso es muy contagioso […]. [Entrevistadora: ¿Y cómo ha sido la experiencia de estar aislado de su familia?] ¡Uy!, ¡ha sido traumático! Uno se quiere salir, quiere conversar con las personas, quieres estar en contacto porque uno naturalmente como ser humano necesita de los demás, es un ser social. Ha sido muy penoso y doloroso. La verdad que yo quería abrazar a mis hijos, a mi esposa” (Miranda et al., 2021, p.17).

Las nuevas condiciones de trabajo que se configura en el retorno a la presencialidad educativa

El MINEDU, mediante la RM 121-2021 y RM 458-2021, ha demarcado las condiciones y los pasos para el retorno a la presencialidad educativa, pero no se ha detallado cuáles serían las características de las clases semipresenciales. Solo existe especulación en la comunidad magisterial sobre la cantidad de días de la semana en clases presenciales y las horas que duraría cada clase presencial. Tampoco no hay norma que regula los detalles de las clases virtuales a partir de marzo del 2022, puesto que se dispone una educación de modalidad híbrida o multimodal.

Mientras que siga latente la pandemia, en las clases de modalidad presencial, los docentes y estudiantes usarían mascarillas para evitar el contagio. Este hecho constituye un cambio en las condiciones de trabajo en el proceso de enseñanza y aprendizaje, lo cual podría acarrear malestares en la salud de los docentes.

Asimismo, enseñar con mascarilla exigiría más esfuerzo de la voz y la garganta que provocaría agudización de las enfermedades que la ENDO ha detectado. Por lo tanto, urge la necesidad de hacer un estudio técnico de las enfermedades ocupacionales que se han derivado en teletrabajo de las y los docentes, realizado en casa en estos años de pandemia.

Antes se hacía soporte emocional mediante el WhatsApp o el Zoom; pero, en una sesión de clase de modalidad presencial, la forma de hacerlo cambiaría, convirtiéndose en nuevos retos para los docentes. En un escenario de cuarta ola de contagio masivo del virus, queda pendiente en la agenda la siguiente pregunta: ¿Cómo se abordaría el estrés docente en condiciones de la semipresencialidad?. Las estrategias que, actualmente, está usando el MINEDU han demostrado insuficiencia, y estas se agudizarán por cuanto estamos ingresando a otro contexto laboral educativo dentro una nueva fase inédita de la pandemia.

Otro vacío que se evidencia en diversos estudios es con respecto a los desempeños de la mayoría de las y los docentes rurales a quienes se les atribuye vacíos en formación profesional al no satisfacer el perfil de docente EIB. Entonces, además de reajustar los programas de formación profesional dirigido para ellos y ellas, nos planteamos dos interrogantes: ¿Qué se requiere para retener a los buenos maestros en las escuelas de tipo rural?  ¿Acaso no implicaría de brindarles a ellos un programa de viviendas y alimentación, y darles facilidades para su capacitación permanente en toda su trayectoria de vida? La misma normatividad de la Carrera Pública magisterial ya estableció su respectivo marco normativo, sólo se requiere voluntad política para implementarlas por los órganos decisores correspondientes.

Reflexiones finales

La situación o el contexto a partir de marzo del próximo año podría ser considerado como el prolegómeno de la fase post pandemia. Esto entonces implica satisfacer, como afirma Muñoz et al.(2021), la demanda de “brindar apoyo socioemocional y cuidar la salud de los docentes, así como promover el desarrollo de competencias socioemocionales que lo habiliten para brindar contención emocional a los estudiantes y sus familias”(pp. 406-407).  

Los y las docentes en estos dos años de pandemia han demostrado resiliencia y adaptación ante escenarios traumáticos de contenido educativo y sanitario. Los desempeños mostrados por los y las docentes, ante el fenómeno inédito de la pandemia, infieren la necesidad de fortalecer políticas públicas de revaloración de la carrera docente, entre ellos desplegar las normas ya establecidas en la Ley de la Carrera Pública Magisterial como por ejemplo un Plan de Reconocimiento de Estímulos e Incentivos, orientados al bienestar docente y un Programa de Salud Ocupacional Docente.

El programa de salud en referencia comprometería realizar un estudio técnico de diagnóstico de las nuevas condiciones y medio ambiente de trabajo, establecimiento de políticas de largo plazo, estrategias de intervención, medidas de prevención y protección, mapa de riesgos y seguimiento y control.  Además, se sustentaría con el enfoque de derechos a la salud y bienestar, el enfoque territorial priorizando a los docentes de las escuelas de los poblados alejados de la comunidad y el enfoque intercultural crítico.

Desde esa perspectiva, implica reajustar las ofertas de la formación inicial y formación en servicio concerniente al desarrollo de competencias para el soporte socioemocional de atención a los y las estudiantes y padres de familia. También, significa fortalecer las competencias digitales, y desarrollar programas de afrontamiento de salud ocupacional para los docentes mediante alianzas o convenios de largo alcance y permanentes entre Ministerio de Educación (MINEDU), Ministerio de Salud (MINSA) y Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPA), este último gestiona EsSalud.

Se debe considerar dos soportes que gestiona MINSA y MTPA. Primer soporte, el Centro Nacional de Salud Ocupacional y Protección del Ambiente para la Salud (CENSOPAS), como órgano de MINSA,  tiene una normatividad y programas suficientes para coadyuvar esfuerzos de otros sectores públicos para atender la salud y bienestar de los trabajadores. Segundo soporte, la Ley 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo y su reglamentación correspondiente, modificada por la Ley 30222, (Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo MTPA, 2017) poco utilizada por el sector educación con respecto a la salud de los trabajadores.

La Organización de Estados Iberoamericanos y el BID, anunciaron que, en esta nueva etapa post pandemia, se está abriendo nuevos sistemas de relaciones, económicas, laborales y educativas en América Latina y El Caribe, lo que apertura un contexto inédito basado en nuevos ecosistemas digitales: teletrabajo, tele salud y tele educación (Organización de Estados Iberoamericanos, 2021). Los mencionados ecosistemas, en el ejercicio de la profesión docente, tienden a interactuarse de manera simultánea con efectos impredecibles para salud docente, porque la educación tiene un carácter multidisciplinario e interdisciplinario.

En conclusión, todo lo anterior significa asumir nuevos retos en los rediseños y en la implementación de los programas de formación inicial docente y formación en servicio. Previamente, implica reajustar los perfiles profesionales de los docentes para este contexto de tránsito post pandemia ante los ecosistemas que se están configurando.

Dentro de los programas y perfiles mencionados, se incluye como un componente relevante el buen estado de salud y bienestar docente para afrontar y satisfacer las demandas del nuevo mercado laboral y las necesidades de una educación con calidad para la población peruana, sobre todo, los sectores más vulnerables de la sociedad.

Referencias

Agencia Andina. (2021). Minedu: iniciativas Te escucho docente y Progresa quinto fueron premiadas. In Editora Perú.

Barber, M., & Mourshed, M. (2007). Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. In McKinsey&Company (Issue 41).

Diario El Peruano. (2020). Premian las Buenas Prácticas de Gestión Educativa durante la pandemia. Editora Perú.

Esaá, E. (2021). La variante Ómicron se expande a “un ritmo nunca visto.” France 24.

MINEDU. (2018). Ley de Reforma Magisterial: Ley 29944 y Reglamento D.S. 004-2013-ED. In D. y diagramación: P. Bazán (Ed.), Ministerio de Educación.

MINEDU. (2020). RVM 097-2020-MINEDU: Disposiciones para el trabajo remoto de los profesores que asegure el desarrollo del servicio educativo no presencial de las insituciones y programas educativos públicos, frente al brote del COVID 19 (Vice Ministerio de Gestión Pedagógica (ed.)). Ministerio de Educación.

MINEDU. (2021a). Docencia / Bienestar / Salud Docente (p. 1). Ministerio de Educación.

MINEDU. (2021b). Endo remota 2020: principales resultados. In DRIBED.

MINEDU. (2021c). RM 121-2021-MINEDU “Disposiciones para la prestación del servicio en las instituciones y programas educativos públicos y privados de la Educación Básica de los ámbitos urbanos y rurales, en el marco de la emergencia sanitaria de la COVID-19.” In Diario El Peruano.

MINEDU. (2021d). RVM N° 277 Bases del Concurso de Buenas Prácticas Docente 2021. In DIBRED.

Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. (2017). Ley No 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, su reglamento y modificatorias: Ley 30222. Ministerio de Trabajo y Promoción Del Empleo Viceministerio de Trabajo Dirección General de Derechos Fundamentales y Seguridad y Salud En El Trabajo, 105.

Miranda, R., Bazán César, & Nureña, C. (2021). Bienestar docente e impacto de la pandemia de COVID-19 en escuelas rurales multigrado. In Proyecto CREER / GRADE. Publicación electrónica. Primera edición. Lima, setiembre del 2021.

Muñoz, L., Inga, M., Ramos, W., Pozú, J., Jaime, J., & Garnelo, R. (2021). Trabajo docente en tiempos de pandemia: el caso Perú. In Trabajo Docente en tiempo de Pandemia: Una Mirada Regional Latinoamericana (IEAL/CNTE/, pp. 383–409).

Naciones Unidas. (2021). Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2021. In ONU.

Organización de Estados Iberoamericanos-OEI. (2021). Informe Retorno escolar presencial pospandemia en Iberoamérica : Avances , reflexiones y recomendaciones. In Organización de Estados Iberoamericanos.

Organización de Estados Iberoamericanos. (2021). El valor de la transformación digital educativa en la postpandemia. In OEI Youtube (p. 1).

Organización Mundial de la Salud. (2021, November 26). Situación actual relativa a la variante ómicron. OMS- Sitio Web Regionales.

Constitución de la Organización Mundial de Salud, 30 Documentos Básicos, Suplemento 2006 1 (2006).

Organización Panamericana de Salud-OPS. (2021). Desigualdades Sociales en Salud en la subregion andina. In OPS-OMS (p. 1). Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.

Organización Panamericana de Salud. (2021). Salud de Trabajadores (p. 1).

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Enrique Tineo Quispe es Educador Magister. Actualmente se desempeña como Coordinador de Proyectos de Investigación y Programas de Educación del Instituto de Investigación y Políticas Educativas de la UARM.


Luis Enrique Tineo Quispe

Enrique Tineo Quispe es Educador Magister. Actualmente se desempeña como Coordinador de Proyectos de Investigación y Programas de Educación del Instituto de Investigación y Políticas Educativas de la UARM.

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