El pasado mes de noviembre, gracias a la Escuela de Posgrado de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, se desarrolló el conversatorio ‘‘Desafíos del Currículo Pospandemia’’, que también abordamos en otro artículo aquí.

Allí se se reflexionó sobre los retos existentes en al ámbito curricular que se tienen en el país. En ese sentido, Consuelo Cossio expuso sobre el rol y a los espacios que ha tenido el y la docente en la implementación curricular. Su investigación se sustentó dentro de los alcances obtenidos por los y las docentes participantes del diplomado de Diseño y Gestión Curricular.

¿Qué espacios ha tenido el docente para ser protagonista dentro de la implementación curricular?

Cossio explica que, los y las docentes no percibieron que se les haya generado espacios de participación en la construcción del currículo pospandemia. En esa línea, la investigadora manifiesta que, en el diseño e implementación curricular, la y el docente no fueron vistos como actores y actoras protagonistas. Dicha situación evidenció la falta de una narrativa propia del y la docente en el diseño e implementación curricular. Como consecuencia, se obtuvo una comprensión del currículo desde una mirada ligada a lo normativo que a lo reflexivo.

En ese sentido, la investigadora manifestó que no existió una narrativa propia del y la docente. Ello, originó que dentro de las percepciones de los mismos, se considerara que el currículo fue implemetado bajo principios de tutelaridad, verticalidad y unidireccionalidad. En ese sentido, las y los docentes entrevistados consideraban que las decisiones fueron dadas desde un principio en donde se les terminaba apartando de dicho proceso. Por otro lado, esta idea de verticalidad estaría ligada a una ‘‘formación en cascada’’, donde su participación quedaba relegada a un segundo plano.  Mientras que, el principio de unidireccionalidad se sustentaba en función a la planificación-ejecución. En esa línea, desde la mirada docente, estas acciones no respondían al diálogo, reflexión, toma de decisiones y consenso a partir de principios participativos.

En suma, dichas percepciones docentes evidencian las problemáticas existentes que se han dado en la implementación curricular. Estas ideas podrían estar vinculadas a las concepciones que tienen los y las docentes respecto al currículo. En otras palabras, existe la idea de este como documento normativo y abstracto, más que como praxis que guía los aprendizajes y la labor docente.

ORIENTACIONES PARA LA CONSTRUCCIÓN DEL CURRÍCULO POSPANDEMIA

En ese sentido, según Gimeno Sacristán (2007)Sacristán, G. (2012). El curriculum: una reflexión sobre la práctica. 9na edición. Morata, el currículo es una praxis que orienta y sirve de modelo para pensar la educación y los aprendizajes. Es por ello que una primera orientación sería asumir el currículo como una praxis que va más allá de principios normativos. Este se caracteriza por promover la reflexión, participación y diálogo entre los distintos actores y actoras. Desde esta perspectiva, la constucción del currículo se debe propiciar la participación de los y las docentes y los distintos actores educativos.

Asimismo, en otra de las orientaciones que brinda Cossio está el pensar al currículo como una construcción cultural más que un concepto abstracto y cuadriculado. Si bien este se caracteriza por ser abierto, flexible y participativo, sería ideal que pueda implementarse en articulación con la academia y la comunidad educativa. Bajo esa mirada, se evidencia lo fundamental de la participación del y la docente como mediador/a de estas dos instancias que se articulan entre sí.

Para culminar, la investigadora invita dejar de pensar en el currículo como un producto y poner la atención en aquellos y aquellas que lo construyen. En esa línea, sugiere priorizar los procesos de evaluación de la experiencia a fin de poder gestionar nuevas rutas y aclarar sentidos.  Desde esta perspectiva, es necesario convocar y evaluar los procesos del camino ya recorrido. Asimismo, escuchar las voces de las y los docentes a fin de responder a nuestros fines educativos.

Finalmente, Cossio expresa la necesidad de comprender la implementación del Currículo Pospandemia como una oportunidad para establecer espacios de diálogo y reflexión. Ello permitirá mejorar la praxis docente y también dar responder adecuadamente ante a la diversidad cultural que se tiene en el país. Al valorarse las diferentes propuestas, se responderá de mejor manera a las características de los diversos contextos y de los actores y actoras que cumplen un rol preponderante en la gesta de decisiones educativas del país.

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Gloria Olaya es egresada de Educación Inicial en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ha sido becada con la Beca Vocación Maestro y pertenece al quinto superior de la facultad de educación. Ha ejercido como practicante en el Saint George’s College y Fe y Alegría Nº 28. Su propósito es ser una maestra que promueva niñas y niños libres, autónomos, creativos y, sobre todo, felices.


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Gloria Olaya

Gloria Olaya es egresada de Educación Inicial en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Ha sido becada con la Beca Vocación Maestro y pertenece al quinto superior de la facultad de educación. Ha ejercido como practicante en el Saint George’s College y Fe y Alegría Nº 28. Su propósito es ser una maestra que promueva niñas y niños libres, autónomos, creativos y, sobre todo, felices.

1 Comentario

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José Antonio Olaya Ramirex · 9 Febrero, 2021 en 7:19 pm

La pandemia del COVID 19 va cambiando todo y en ello principalmente la educación. El currículo en todas las etapas de la educación ha cambiado y seguira cambiando en base a los recursos tecnológicos que se irán desarrollando y en esto la lectura y las habilidades informáticas jugarán un papel determinante que deberá tener sus bases sólidas en la infancia y niñez. Excelente artículo

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