El colectivo Equidad y Diversidad (E&D) se conformó en el 2018 con el objetivo de hacer vigilancia y aportes a la implementación de la Educación Intercultural Bilingüe y Educación Rural. Está conformado por instituciones, organizaciones y personas de la sociedad civil que compartimos el interés y el compromiso por la Educación Intercultural Bilingüe y, en general, por las políticas de equidad y el cierre de brechas.

En ese camino, realizamos aportes a la implementación de la Política Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, generamos propuestas, propiciamos diálogos y debates dentro y fuera del colectivo. Un hito importante en esta ruta es la organización en coordinación con DIGEIBIRA de los balances anuales de implementación de la política sobre la base de una matriz de indicadores nacionales y regionales, estos eventos han congregado a diversos actores y actoras de la sociedad civil, el Estado, las organizaciones indígenas, así a como actoras/es regionales reunidos con el ánimo de visibilizar los avances y las dificultades en la implementación de la política EIB. A partir de lo anterior, buscamos generar una agenda de prioridades para incidir en cambios que hagan posible una mejor educación de niñas, niños y jóvenes de los pueblos originarios, acorde con sus intereses, necesidades y cosmovisiones. 

Reconociendo los esfuerzos del Ministerio de Educación y, particularmente, de DIGEIBIRA para garantizar la provisión y el funcionamiento de los servicios educativos, a través de una plataforma multicanal que promueve el desarrollo de la EIB durante la emergencia sanitaria, el colectivo E&D comparte este documento que es el resultado de la discusión en torno a la propuesta pedagógica compartida por DIGEIBIRA. Su propósito es aportar a estas iniciativas resituando la EIB en el espacio fundamental donde se desarrolla ahora la experiencia educativa, que no solo es la casa o la escuela sino la chacra, el bosque y otros espacios productivos y de con-vivencia que garantizan la pervivencia de las familias y las comunidades.

Los desafíos que supone el funcionamiento de los servicios educativos en un escenario de emergencia sanitaria encuentran una complejidad mayor en los ámbitos rurales y de pueblos indígenas que suscita una tensión entre ¾por un lado¾ la prestación de los servicios educativos y ¾por otro¾ la organización, el ciclo de vida de las comunidades, estudiantes, familias y docentes de las escuelas. De ahí, la necesidad de visibilizar estas múltiples dimensiones para comprender y enfrentar como colectividad los hechos y los efectos de esta situación global.

1. Desafíos de la EIB, la educación a distancia y la nueva normalidad más allá de la pandemia

La crisis sanitaria, en términos educativos, ha develado grandes brechas e inequidades en el país, sobre todo, en relación con las áreas rurales y de pueblos indígenas. A la insuficiencia y, en ocasiones, precariedad de los servicios educativos en condiciones de presencialidad, se suma ahora la complejidad de brindar los mismos de manera remota con agravantes como el poco acceso a la conectividad vía internet, las limitaciones de los medios radiales y televisivos en tanto vía unidireccional de transmisión de contenidos, lo que no garantiza la interacción docente-alumno, clave en el proceso de enseñanza aprendizaje, la brecha digital que se expresa en el escaso acceso y uso de las TIC por parte de niñas, niños y adolescentes de áreas rurales y de pueblo indígenas, incluso de los propios docentes.

En este escenario, es loable la iniciativa del Ministerio de Educación por ofrecer una propuesta de educación remota a través de una multiplataforma que contempla la radio, la

televisión o el Internet a la cual ahora se suma el uso de las tablets. Sin embargo, se requiere una decidida acción multisectorial importante para garantizar el acceso universal a Internet, el desarrollo de competencias digitales y el cierre de brechas en el acceso y uso de la tecnología.

Por otro lado, una de las lecciones aprendidas de esta crisis es que la educación a distancia no debe verse solo como una respuesta coyuntural al contexto, sino debe ser parte de los servicios educativos definidos en las políticas priorizadas por el sector y en el mediano plazo debe complementar la educación presencial, para ello, se requiere desarrollar como país una propuesta de educación a distancia sostenible, garantizar el acceso a la conectividad vía Internet sobre todo en áreas rurales, desarrollar procesos formativos en la metodología e-learning y, sobre todo, explorar su aplicación en el contexto de pueblos indígenas considerando la gran diversidad cultural, lingüística y de saberes.

Sin embargo, la crisis sanitaria también ha generado algunos efectos colaterales positivos sobre todo para los ámbitos de comunidad y los pueblos indígenas. El tiempo de convivencia con la familia y en la comunidad ha permitido recuperar espacios para la educación comunitaria y promover la transmisión intergeneracional de saberes en la lógica de las familias, la observación, la escucha y la práctica.

Ahora bien, esta nueva convivencia no está exenta de problemáticas. A la evidencia de los daños a la biodiversidad con la consecuente erosión de los suelos y la ausencia de peces y animales en los bosques, se suma los movimientos de retorno a las comunidades por parte de algunos de sus miembros que en su momento migraron, pero que en este contexto encuentran condiciones poco sostenibles para la sobrevivencia en los contextos urbanos. Estos y otros desafíos de la ruralidad y conservación de la biodiversidad deben contar con el apoyo activo del Estado y deben ser temáticas abordadas desde la educación.

En este contexto, la escuela tiene la responsabilidad de poner en evidencia que los saberes comunitarios son legítimos y necesarios para la vida, tan importantes como el desarrollo de las competencias curriculares. La negación permanente de estos saberes y su contribución a la formación integral, al desarrollo de una ciudadanía intercultural y a la vida sostenible en el planeta han menoscabado la capacidad de agencia de los pueblos indígenas, lo que ha debilitado su capacidad organizativa y su sistema de conocimientos, sobre todo, entre los más jóvenes.

Aspiramos a que un proyecto educativo intercultural aporte a la formación de ciudadanas y ciudadanos libres, críticos, capaces de construir ciudadanía activa y de enfrentar de manera solidaria situaciones como las que vivimos en la actualidad. En este esfuerzo, es necesario repensar el modelo educativo y no trasladar las deficiencias y los vacíos del modelo actual a los entornos virtuales.

Nota: Esto es un extracto de un artículo del Colectivo de Equidad y Diversidad que iremos publicando parcialmente durante nuestra primera semana. Para acceder al artículo completo, puedes descargarlo aquí.


2 Comentarios

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Martin Moya · 16 Julio, 2020 en 6:50 pm

Desde el Colectivo Equidad y Diversidad cultural, saludamos y felicitamos esta iniciativa tan necesaria como importante para la educación en el país. De cara al bicentario nacional y en el marco de los objetivos de desarrollo sostenible, se requiere fortalecer la atención educativa para adolescentes así como la educación rural e intercultural

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    Ander Alonso-Pastor · 29 Julio, 2020 en 4:16 pm

    Muchas gracias Martín, los invitamos a participar en el Observatorio, este también es su espacio.

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