La pandemia por el Covid-19 ha generado consecuencias negativas en diversos sectores, siendo la educación uno de los más afectados. El prolongado cierre de las escuelas, como señala  UNICEF (2021b), ha afectado a toda una generación, tanto en el corto como en el largo plazo, lo que ha impactado en el desarrollo de competencias y habilidades. El retorno a las escuelas es por lo tanto necesario para afrontar problemas vinculados a la malnutrición y violencia, entre otros.

Según UNESCO (2022),  al cierre del año 2021, 137 países en el mundo tenían las escuelas totalmente abiertas, mientras que 50 se encontraban en un estado de parcial apertura. Sólo en 9 países se suspendieron las clases temporalmente por las vacaciones de fin de año y verano. Hay un fuerte contraste entre este 2022 y el inicio de la pandemia. En ese momento, se cerraron las escuelas en 173 escuelas, mientras, hoy en día tan sólo 14 países han optado por cerrar sus escuelas debido a la variante ómicron.

Países como Brasil, Francia, México y Palestina mantienen sistemas de vigilancia y protocolos como el uso de mascarillas, lavado de manos y el distanciamiento. Asimismo, Canadá, Reino Unido e Italia mantienen protocolos de detección rápida para evitar contagios.

La UNESCO y la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Escolar han llevado a cabo un estudio en 11 países que analiza el impacto de la pandemia por Covid-19 en la educación (UNESCO & IEA, 2022). Los resultados no solo indican que una gran cantidad de estudiantes no han progresado, según los niveles esperados, sino también analiza los sentires y el apoyo socioemocional de docentes y estudiantes durante la pandemia.

El cierre de las escuelas en el año 2020, factor que se dio a nivel mundial como hemos visto líneas más arriba, se ha prolongado en Perú por más de 2 años. Y es que hasta octubre de 2021, última fecha registrada por UNESCO (2022), las escuelas peruanas habían permanecido cerradas 77 semanas, uno de los números más altos de todo el mundo.

El cierre de escuelas, sumado al desafío de la virtualidad, ha dificultado enormemente la labor de los docentes en los últimos dos años, así como los aprendizajes de los estudiantes. Sumado a todo ello se viene actualmente una reapertura completa de las escuelas. Escuelas que en muchas ocasiones no van a favorecer el aprendizaje presencial, pero que en muchas otras van a suplir la falta de conectividad que enfrenta una enorme proporción de nuestra población estudiantil.

Además, a todo ello hay que sumar los desafíos que viven los estudiantes de la secundaria rural en el país. Y es que las escuelas rurales tienen un número menor de alumnos que las escuelas urbanas, con un promedio de 79 estudiantes en los ámbitos rurales, frente a 201 en los ámbitos urbanos (MINEDU, 2022b). Y han sido precisamente, esas IE con estudiantes rurales, las que han tenido un menor porcentaje de apertura.

Además, es importante resaltar también que estas escuelas de secundaria rural tienen un menor número de estudiantes por docente que el resto de modalidades. Con 9 estudiantes por docente, quedan muy por debajo de los casi 13 de las IE de secundaria urbanas, pero tan solo las Instituciones de Educación Básica Especial tienen un ratio menor. Es por ello por lo que la inversión entre el número de docentes para los estudiantes es mucho mayor que en el caso del resto de modalidades, dificultando aún más el poder disponer de un número adecuado de docentes en las áreas rurales, las cuales además, suelen presentar dificultades de acceso y conectividad.

Es importante resaltar que la situación educativa durante la pandemia ha venido motivada por una gran movilización social en muchas zonas rurales, lo que permitió multiplicar el alcance de Aprendo en Casa, gracias a la contribución de comunidades, municipalidades, ONGs y la Cooperación Internacional, que contribuyeron de manera articulada a tratar que se desarrollen actividades escolares en las distintas regiones.  

Es por ello por lo que, desde el Observatorio de la Educación Peruana hemos analizado los que consideramos que son algunos de los principales temas que poner en relieve de este último año: la situación de la reapertura de las escuelas a nivel sudamericano, las normativas emitidas durante el último año en el país, el rumbo que ha tomado la educación durante la pandemia, los desafíos de los docentes o las perspectivas que se van a enfrentar en el nuevo año escolar.


Descarga aquí la publicación completa del informe.

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Categorías: Educación Rural

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