Las culturas originarias han transmitido durante siglos formas de vida que buscan el respeto, solidaridad y el cuidado de la naturaleza. Estas prácticas, aunque muchas veces no se reconocen, están relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que la ONU propuso para construir un mundo más justo y equilibrado. La manera en que las familias crían a los niños en las comunidades originarias demuestra que existe una conexión directa entre la tradición y el futuro que queremos alcanzar.

En mi opinión una de las características más importantes de la crianza en los pueblos originarios es que no solo recae en la madre o el padre, sino en toda la familia y la comunidad. Este principio de vida compartida refleja el valor de la igualdad y la inclusión, lo cual se relaciona con el ODS 10 (Reducción de desigualdades). Cada niño recibe atención y apoyo sin importar su situación, y eso asegura que crezca acompañado y protegido. También es necesario mencionar la alimentación.

En muchas comunidades se alimenta a los niños con productos cultivados en la chacra, preparados con saberes que vienen de los abuelos. Esta costumbre se relaciona con el ODS 2 (Hambre cero) y el ODS 3 (Salud y bienestar), porque asegura comida nutritiva y saludable. Además, el uso de plantas medicinales fortalece la salud desde temprana edad y evita depender solo de medicinas externas.

Otro aspecto central es la educación. Desde pequeños, los niños aprenden no solo en la escuela, sino también en casa y en la comunidad. Allí reciben enseñanzas en la lengua originaria, las historias de los antepasados y los valores que son parte de la identidad cultural. Esto se conecta con el ODS 4 (Educación de calidad), porque educar no significa únicamente leer y escribir, sino también valorar la cultura y el conocimiento heredado.

Por otra parte, el respeto a la naturaleza es una enseñanza que está presente en todas las etapas de la crianza. Los niños crecen aprendiendo a no desperdiciar el agua, a agradecer a la tierra y a cuidar los animales.

Esta forma de educación está directamente relacionada con el ODS 15 (Vida de ecosistemas terrestres), ya que ayuda a conservar los recursos naturales y promueve un modo de vida sostenible. Aunque estas prácticas son muy valiosas, también enfrentan dificultades. Muchas veces no son reconocidas por la sociedad o por el sistema educativo, y esto provoca que algunas costumbres se vayan perdiendo. Aun así, los pueblos originarios continúan transmitiéndolas porque saben que son necesarias para mantener la armonía y asegurar un buen futuro

En conclusión, las prácticas de crianza de las culturas originarias tienen un vínculo directo con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Estas enseñanzas forman a los niños en valores comunitarios, aseguran una buena alimentación, fortalecen la identidad cultural y promueven el cuidado de la naturaleza. Considero que rescatar y valorar estas prácticas no solo beneficia a las comunidades, sino también al mundo entero, porque muestran que ya existen formas de vivir de manera sostenible y en equilibrio con el planeta.

Bibliografía

Perales, J. A. S. (2014). De los Objetivos del Milenio al desarrollo sostenible: Naciones Unidas y las metas globales post-2015. Anuario Ceipaz, (8), 49-84.

+ posts

Estudiante de cuarto ciclo de la carrera de Educación, con especialidad en Educación Inicial Intercultural Bilingüe (EIB), en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Actualmente participo en el proceso de publicación de un artículo vinculado al ámbito educativo. Con interés en temas relacionados con el desarrollo infantil y la educación intercultural, especialmente en contextos comunitarios y rurales, valorando la diversidad cultural en los procesos educativos.


KARIME TAIJIN SEJEKAM

Estudiante de cuarto ciclo de la carrera de Educación, con especialidad en Educación Inicial Intercultural Bilingüe (EIB), en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Actualmente participo en el proceso de publicación de un artículo vinculado al ámbito educativo. Con interés en temas relacionados con el desarrollo infantil y la educación intercultural, especialmente en contextos comunitarios y rurales, valorando la diversidad cultural en los procesos educativos.

0 comentarios

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.