El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 2, denominado “Hambre Cero”, es en la actualidad una de las problemáticas más sensibles que afectan a las comunidades nativas, particularmente a los niños, los padres de familia y a las propias autoridades. En muchos casos, esta situación no es abordada con la debida seriedad por parte de las instituciones competentes, debido a la mala administración de las autoridades municipales y a la falta de políticas estatales efectivas. El Estado peruano, en este sentido, debe prestar mayor atención a las condiciones de vida de las comunidades indígenas, muchas veces alejadas de la realidad nacional y escasamente informadas sobre sus derechos (Rodríguez, 2019).

El propósito de este artículo es destacar que, para las comunidades awajún, el hambre cero no solo implica garantizar suficiente alimento, sino también asegurar una vida en armonía con la naturaleza, preservando la biodiversidad y transmitiendo conocimientos ancestrales. En esta línea, el ODS 2 busca eliminar el hambre, permitir la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promover la agricultura sostenible (Naciones Unidas, 2015). En el caso de los pueblos indígenas amazónicos, este objetivo adquiere un significado particular, pues está estrechamente relacionado con su cosmovisión, su relación con el territorio y su sistema alimentario tradicional (Chirif, 2016).

Para el pueblo awajún, la chacra constituye un espacio central tanto en la vida productiva como en la educativa. Allí se transmiten habilidades agrícolas a las nuevas generaciones y se cultivan alimentos esenciales como el plátano, la yuca, el maíz, el camote y la pituca. Estos productos garantizan la alimentación diaria y, al mismo tiempo, fortalecen la identidad cultural de la comunidad. La chacra no es únicamente un terreno de cultivo, sino también un espacio de aprendizaje intergeneracional donde se refuerza la relación con la tierra y los saberes ancestrales (Espinosa & Reátegui, 2008).

De manera complementaria, la pesca en los ríos y la caza en los bosques proporcionan las proteínas necesarias para mantener una dieta equilibrada y saludable. Este modelo de obtención de alimentos, basado en la combinación de agricultura, pesca y caza, refleja un sistema de seguridad alimentaria propio que asegura tanto la diversidad nutricional como la continuidad de prácticas culturales. Como señala la FAO (2022), los pueblos indígenas poseen sistemas alimentarios sostenibles que aportan a la seguridad alimentaria global, pero que aún son invisibilizados por las políticas estatales.

Desde esta perspectiva, el modo de vida awajún constituye una estrategia eficaz frente al hambre, ya que no depende exclusivamente de los mercados externos. Por el contrario, la comunidad se apoya en un modelo de autosuficiencia y soberanía alimentaria, que permite mantener el control sobre sus recursos y garantizar una nutrición adecuada a partir de lo que la naturaleza ofrece (Chirif, 2016). En este sentido, la experiencia awajún aporta una visión importante al ODS Hambre Cero, mostrando que la seguridad alimentaria también se alcanza mediante la preservación de prácticas tradicionales y el respeto a la relación espiritual con el territorio.

Por ello, es necesario reflexionar en torno a cómo los pueblos awajún pueden fortalecer sus propias prácticas agrícolas y de cuidado alimentario, para proteger a sus niños sin depender de forma exclusiva de las instituciones del Estado. La práctica constante de la agricultura en las comunidades awajún representa, en este sentido, una vía de resiliencia y resistencia cultural.

En conclusión, para poner fin al hambre y cumplir con el ODS 2 es fundamental trabajar en conjunto con las autoridades locales y regionales, garantizando un mayor apoyo a las comunidades nativas sin descuidar su cosmovisión ni sus enseñanzas ancestrales. Esto permitirá construir un futuro mejor para los niños awajún, quienes tienen derecho a una vida saludable, a la educación y a una alimentación adecuada. La lucha contra el hambre, por tanto, no debe limitarse a una respuesta estatal, sino que debe integrar los saberes indígenas como una estrategia de sostenibilidad y dignidad.

Bibliografía:

Chirif, A. (2016). Pueblos indígenas amazónicos: territorio, soberanía y alimentación. Instituto de Estudios Peruanos. https://repositorio.iep.org.pe/handle/IEP/1124

Espinosa, O., & Reátegui, L. (2008). Saberes y prácticas de los pueblos indígenas amazónicos en la producción de alimentos. Pontificia Universidad Católica del Perú. https://repositorio.pucp.edu.pe/index/handle/123456789/11894

FAO. (2022). El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2022. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. https://doi.org/10.4060/cc0639es

Naciones Unidas. (2015). Transformar nuestro mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. ONU. https://sdgs.un.org/es/goals/goal2

Rodríguez, G. (2019). Seguridad alimentaria y pueblos indígenas en el Perú: retos y perspectivas. Revista peruana de Antropología, 7(2), 45–63. https://revistas.unmsm.edu.pe/index.php/antropologia/article/view/15962

Gómez-Bruera, H. (2004). Hambre Cero. https://rei.iteso.mx/server/api/core/bitstreams/bbf6f9f5-6682-49ff-b58e-187bca686607/content

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Estudiante del cuarto ciclo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, perteneciente a la especialidad de Educación Primaria – Educación Intercultural Bilingüe (EIB). Actualmente participo en la elaboración de un artículo sobre las prácticas de crianza de los pueblos originarios, con el propósito de conocer los tipos de crianza que desarrollan las madres en su comunidad. Este trabajo responde a mi propio interés por profundizar en estos saberes, así como a mi pertenencia y vínculo con la comunidad.


Gilber Uwak Tsamajain

Estudiante del cuarto ciclo de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, perteneciente a la especialidad de Educación Primaria – Educación Intercultural Bilingüe (EIB). Actualmente participo en la elaboración de un artículo sobre las prácticas de crianza de los pueblos originarios, con el propósito de conocer los tipos de crianza que desarrollan las madres en su comunidad. Este trabajo responde a mi propio interés por profundizar en estos saberes, así como a mi pertenencia y vínculo con la comunidad.

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