En la actualidad, hablar de las prácticas de crianza son formas que las familias tienen para guiar, proteger y apoyar a sus hijos desde sus primeros años de vida. Eso implica pensar un acuerdo global por un mundo más justo, equitativo y respetuoso con la vida. Por lo cual, cada cultura posee sus propios méritos de crianza, y en el caso de las culturas originarias, estas prácticas se enfocan principalmente en la comunidad, la naturaleza y el respeto mutuo hacía otros y así mismos. Lo cual, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que fueron formados por la Organización de las Naciones Unidas, tienen como propósito a mejorar la calidad de vida humana de cada persona, garantizar derechos y cuidar el universo. En punto de vista, los ODS comparten numerosas similitudes con las formas de crianza de los pueblos nativos. Sin embargo, muchas de las formas de crianza de hoy se promueven desde los ODS, pero no son nuevas, ya que en diversas culturas como la Awajún, ya practicaban muy similares que hace generaciones, tenían sus propias formas de criar los niños y educar. Estas practicas de crianza no solo se busca sostener las necesidades básicas, sino busca trasmitir valores, costumbres y una visión de mundo.

En la mayoría de las comunidades nativas, la responsabilidad del cuidado del niño no se deja a cargo únicamente a la madre o padre, sino de todo grupo familiar o comunidad. En mi pueblo Centro Poblado Pampaensta, los tíos, abuelos y vecinos también forman parte de proceso de crianza, brindando apoyo, consejos y acompañamiento. Como destaca el autor, Alvarado, Vilcamango, Huaman, Gome & Torres, (2023). Esta forma de crianza fortalece los lazos efectivos y da la ventaja que los niños crezcan con un entorno de amor y seguridad.  Esta manera de criar está estrechamente vinculada con el ODS 3 (Salud y Bienestar), ya que, al estar rodeado de una red de apoyo, el niño desarrolla física y mentalmente de manera saludable con un apego seguro y protegido. Además, este tipo de crianza se relaciona con el ODS 4 (Educación de calidad), ya que desde temprana edad aprende no solo conocimientos escolares, sino que valores, tradiciones y costumbres de la familia o comunidad que le ayuda a comprender su identidad y a valorar a los demás, especialmente hacia la comunidad.

En mucho tiempo, en distintas culturas, pensaban que las mujeres son las principales encargadas de crianza, mientras que los hombres se enfocaban otras actividades fuera del hogar. En caso en mi cultura Awajun, recuerdo que mi papá me decía que antes, los hombres no aportaban mucho en crianza de sus hijos, dedicaban casar los animales, pescar y tomar masato, es un alcohol que toman en la cultura Awajun.  Mientras que la mujer estaba en casa cuidando los niños. Pero a medida que los años pasa, los intercambios de saberes, esta forma de crianza en mi cultura comenzó a cambiar. Entonces, en la actualidad hay mucha diferencia, ya que se ha transformado y progresó, por lo cual, se convirtió una crianza compartida, donde tanto hombres como mujeres participan activamente en el cuidado de sus hijos, enseñando y acompañando.

Por lo tanto, este aspecto es muy importante en la igualdad entre mujer y el hombre en la crianza. Lo cual, Dávila (2014) menciona que tradicionalmente, en algunas culturas, la madre asume la mayor parte de la responsabilidad, mientras que el padre se dedicaba a otras labores. No obstante, generación en generación se ha ido cambiando una visión más equilibrada, donde ambos participan en el cuidado de sus hijos. Esto tiene una relación con el ODS 5 (Igualdad de género), porque tiene una crianza compartida, ya sea las niñas o niños aprenden que los roles no deben estar predefinidos por género, si no que debemos saber que tenemos mismas capacidades para tener mismo derecho que fortalece a la familia y a la sociedad. En mi comunidad, la educación no solo aprende al aula, sino que los niños aprenden en la vida diaria, donde pasan el tiempo con sus familias, con el contacto con la naturaleza, escuchando consejos de las personas mayores y participando en trabajos familiares. Esta forma de crianza permite que los niños reconozcan su papel dentro de la familia, y valorar su identidad.

Sin embargo, en la cultura Awajún también enseñan a los niños(as) a valorar la naturaleza. Los padres o madres enseñan a sus hijos a cuidar el agua, agradecer a la tierra y respetar a los animales. Esta es una de las tradiciones más importantes de la cultura Awajun que demuestra un respeto hacia la naturaleza. Como saben bien, los niños a medida que crecen aprenden a cuidar el agua, la tierra y los animales. Estas enseñanzas transmitidas por ancestros no son simples costumbres, sino que es una forma de saber la relación equilibrada entre el ser humano y su entorno. Esta forma de aprendizaje se conecta con el ODS 15 (Vida de ecosistema terrestres), ya que los niños tienen esa conciencia del valor del medio ambiente. En un contexto de cambio climático y a la contaminación son grandes amenazas, y se mancha la sabiduría de la cultura. Estas enseñanzas son vitales y valiosos, porque revelan que el cuidado no es un tema nuevo, sino que es algo que las culturas ancestrales ya participaban y transmitían a las nuevas generaciones. Porque saben muy bien de que el bienestar del ser humano depende de la naturaleza, si se daña el entorno, también se afecta la vida de las personas.

En ese sentido, las prácticas de crianza de los pueblos originarios y los Objetivos de Desarrollo Sostenible no son incompatibles, sino complementarios. Mientras los ODS tienen como compromiso global por dar la mejor vida de cada persona, la comunidad originaria como la Awajún, ya practicaban muchos de esos o distintos de esos valores de forma natural que hace siglos, pues ODS busca las metas de un mañana más justo y firme, y las crianzas nativas dan la ciencia de años de vida en grupo y amor por la vida de todos. Entonces, si se juntan ambas perspectivas, se puede lograr grandes avances en el país como en la educación, la igualdad y el cuidado del medio ambiente. Sobre todo, no se trata de elegir entre lo moderno y el ancestral, sino abrir un camino donde las dos visiones dialoguen y se enriquezcan mutuamente.

En conclusión, las prácticas de crianza de las culturas originarias son un ejemplo muy claro de cómo los ODS pueden aplicarse en la vida diaria de las personas. Principalmente en las comunidades originarias y tanto en la ciudad, y valorar estas formas de crianza para que la gente respete la naturaleza y promuevan la igualdad. En aquellos aspectos, hay costumbres que ya existen en los pueblos originarios, reconocerlas y valorarlas es fundamental para que las nuevas generaciones crezcan con la identidad, respeto y compromiso con un futuro sostenible así enfrentar los desafíos del presente.  

Referencias

Fernández Alvarado, J. C., Bocanegra Vilcamango, B., Carrasco Huaman, D. I., Cervera Gomez, R. L., & Rojas Torres, C. B. (2023). La educación y cosmovisión Awajún. Universidad, Ciencia y Tecnología27(121), 28-41. https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-48212023000400028

Dávila Valdera, A. K. (2014). Práctica de cuidado cultural al lactante menor desde el saber popular de la familia: estudio etnográfico en la comunidad Awajun-Amazonas 2013. https://tesis.usat.edu.pe/handle/20.500.12423/738

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Estudiante de cuarto año de la carrera profesional de Educación Intercultural Bilingüe en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Con interés en la gestión pública, las políticas educativas y el trabajo con poblaciones vulnerables.


Jhon Nenelson Levi Nunig

Estudiante de cuarto año de la carrera profesional de Educación Intercultural Bilingüe en la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Con interés en la gestión pública, las políticas educativas y el trabajo con poblaciones vulnerables.

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